Carta Pastoral con motivo de la instauración del diaconado permanente en Huesca, cuna de los santos Lorenzo y Vicente, diáconos y mártires.
CARTA PASTORAL DE DON PEDRO AGUADO CUESTA, SCH.P., OBISPO DE HUESCA
SOBRE LA INSTAURACIÓN DEL DIACONADO PERMANENTE EN NUESTRA DIÓCESIS DE HUESCA
I. INTRODUCCIÓN
Queridos hermanos y hermanas de nuestra Iglesia de Huesca:
Os escribo esta breve Carta Pastoral para compartir con todos vosotros una importante decisión relacionada con la vida de nuestra diócesis y con el proceso sinodal que estamos viviendo: la instauración del diaconado permanente en la diócesis de Huesca.
Se trata de una opción que ya fue consultada por mi predecesor, D. Julián Ruiz, en los Consejos del Presbiterio y de Pastoral, obteniendo el parecer favorable de ambos organismos. Así mismo, en la primera reunión del nuevo Consejo Episcopal sometí a la consideración de sus miembros la posibilidad de dar este paso. El Consejo emitió un parecer unánimemente favorable. Como sabéis, en la reciente asamblea sinodal diocesana, celebrada en el colegio Santa Rosa el pasado día 17 de enero, comuniqué mi intención de llevar adelante este ministerio eclesial.
El diaconado permanente, conferido a hombres tanto célibes como casados, fue aprobado y reinstaurado por el Concilio Vaticano II[1], en plena consonancia con la Tradición de la Iglesia Apostólica[2] —testificada por el Nuevo Testamento—, así como en los Padres de la Iglesia[3] y en los primeros Concilios.
Nuestra diócesis de Huesca se honra en tener como patronos a dos insignes diáconos y mártires, San Lorenzo y San Vicente. Esta decisión que tomo, como obispo de Huesca, no es ajena a la inspiración que ambos santos provocan en todos nosotros. San Lorenzo, martirizado por su defensa de los Pobres y San Vicente, por su predicación de la Buena Noticia, y ambos íntimamente unidos a la Eucaristía y profundamente fieles a sus respectivos obispos (el Papa Sixto II y el obispo San Valero), nos marcan el camino, las prioridades y la orientación de la vida y misión de los futuros diáconos permanentes de nuestra diócesis.
II- INSTAURACIÓN DEL DIACONADO PERMANENTE
1) Os comunico a todos que, teniendo en cuenta las Normas básicas para la formación de los diáconos permanentes en las diócesis españolas, publicadas por la Conferencia Episcopal Española y avaladas por la Santa Sede, he decidido instaurar el diaconado permanente en nuestra diócesis de Huesca.
2) Con este fin, he promulgado el correspondiente Decreto oficial, fechado el día 15 de febrero de 2026.
3) Designo como director para la Formación de los candidatos al diaconado permanente a D. Fernando Altemir Pardo, Vicario Episcopal de Caridad, Evangelización y Formación. Igualmente, he constituido una pequeña comisión en el seno del Consejo Episcopal a la que le encomiendo la promoción de esta vocación en nuestra diócesis. Esta comisión está formada por D. Fernando Altemir, Dª Isabel Ramos, D. Juan José Rodríguez y D. José Ramón Cajal.
III- ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE EL MINISTERIO DIACONAL
1) El diaconado es un ministerio ordenado. La mirada es profundamente ministerial, en respuesta a los retos y desafíos de la Iglesia. De un modo especial, el diaconado se orienta en tres dimensiones: la Palabra, la Liturgia y la Caridad.
2) El diaconado no es una opción de sustitución del presbítero, a causa del escaso número de sacerdotes. El diaconado es un ministerio en sí mismo, no una opción de suplencia. Nuestra diócesis apuesta por el diaconado permanente del mismo modo que opta por una pastoral vocacional hacia el ministerio sacerdotal o por una seria, clara y consistente promoción de los ministerios encomendados a las personas laicas.
3) La instauración del diaconado permanente se inscribe en el contexto del proceso sinodal que estamos viviendo en nuestra diócesis. Trabajamos por una Iglesia sinodal y misionera, en la que los diversos agentes pastorales puedan trabajar en equipo, al servicio de las Unidades Pastorales a las que sean asignados. Deseamos un diaconado que exprese de modo tan humilde como certero la respuesta eclesial a los retos de su misión evangelizadora.
4) Los nuevos diáconos se integrarán en los Equipos de Pastoral de las diversas Unidades Pastorales, y desde ellos, impulsarán diversos aspectos importantes de nuestra acción pastoral. Igualmente, colaborarán con las diversas Delegaciones diocesanas y equipos propios de la Curia diocesana. Cito algunos:
a) En el ámbito de la CARIDAD, colaborando en los diversos equipos diocesanos, en Caritas, Manos Unidas, obras asistenciales, enfermos, espacios humanos de pobreza y exclusión, etc.
b) En el ámbito de la LITURGIA, asistiendo a las celebraciones del obispo y presbíteros; presidiendo celebraciones en ausencia de presbítero; administrando la comunión y el viático a los enfermos; celebrando algunos sacramentos, como el Bautismo y el Matrimonio, así como las exequias, etc
c) En el ámbito de la PALABRA, impulsando la catequesis; presidiendo la celebración de la Palabra; proclamando el Evangelio y predicando la homilía, etc.
d) Igualmente, se insertarán en el ámbito de la ADMINISTRACIÓN y GOBIERNO diocesano, en función de sus características y preparación. A título de ejemplo, cito los siguientes: cargos diversos en la administración de la Curia, delegaciones diocesanas, equipos diocesanos, etc.
IV- ALGUNOS ASPECTOS QUE TENER EN CUENTA
1) La formación de los candidatos al diaconado permanente supone tres fases diferentes: el acompañamiento relativo al discernimiento vocacional, la formación teológica, pastoral, espiritual y comunitaria y, finalmente, la experiencia pastoral en la que el candidato recibiría los ministerios de lector y acólito.
2) En los casos en los que el candidato haya cursado ya los estudios de Teología o tenga ya una adecuada experiencia pastoral, la formación se adaptará a estas circunstancias.
3) Tal y como quedó determinado por el Papa San Pablo VI[4] y por el Código de Derecho Canónico[5], la edad mínima para la admisión al diaconado permanente será de 25 años para las personas célibes y de 35 años para los casados.
4) Es importante que los responsables de las diversas Unidades Pastorales se responsabilicen de la adecuada promoción de esta vocación eclesial en el ámbito pastoral del que son responsables y que, con el consenso de sus respectivos Consejos Pastorales, puedan proponer al obispo los posibles candidatos.
5) En el caso de los candidatos casados, es imprescindible el consenso de la esposa y, si tiene hijos mayores de edad, es importante contar con su parecer.
6) Evidentemente, ninguno somos dignos de ningún ministerio, y todos dependen de la bondad de Dios. Pero es bueno indicar algunas cualidades que deben adornar la vida de los candidatos, siempre desde la perspectiva de la humilde condición humana. Entre ellas, cito las siguientes: personas probadas, sinceras y dignas; íntegras en la experiencia y vivencia de la fe; serviciales y generosas; compasivas; entregadas a su familia, si la tuviere. Se espera de ellos madurez humana (responsabilidad, equilibrio, capacidad de escucha, etc.) y práctica de las virtudes evangélicas (oración, piedad, pertenencia eclesial, espíritu de pobreza, disponibilidad, celo apostólico, amor gratuito a los hermanos y hermanas, etc.). De modo especial, se les pide amor por los pobres y pasión por el Evangelio.
V- CONFIGURACIÓN CON CRISTO
1) El diácono, por la ordenación, se configura con Cristo, que se hizo diácono y servidor de todos. Por eso, es fundamental que, en su proceso vocacional, que ha de ser permanente, el diácono busca identificarse poco a poco con aquellos con quienes el Señor se identifica especialmente: los pobres y sufrientes por diversas circunstancias[5], los niños y jóvenes[6] y la autenticidad del discípulo[7]. Son tres pistas certeras y claras en el Evangelio.
2) Pido a todas nuestras comunidades y parroquias que encomienden vivamente en su oración a las personas que vayan asumiendo esta vocación y sean aceptadas para ella, pidiendo al Señor de la mies que les conceda el precioso don de vivir un sincero y humilde proceso de identificación con Quien es la fuente de toda vocación.
VI- CONCLUSIÓN
Al instaurar el diaconado permanente en nuestra diócesis, damos gracias a Dios por este regalo y pedimos al Espíritu Santo que nos siga inspirando aquellas decisiones que necesitamos para que nuestra Iglesia diocesana sea cada vez más sinodal, más misionera y más cercana al Evangelio.
Que Dios, nuestro Padre, por la intercesión de San Lorenzo y San Vicente, nos conceda muchas y santas vocaciones a todos los ministerios que necesita Iglesia. Pongamos a los nuevos diáconos permanente de Huesca bajo la protección de María, nuestra Madre.
Os envío mi abrazo y bendición.
✠ P. Pedro Aguado Cuesta, Sch.P.
Obispo de Huesca
En Huesca, a 23 de febrero de 2026
[1] LG 29; OE 17 y AG 16
[2] Hch 6, 1-6; Fil 1,1; ITim 3, 8-13
[3] Didajé 15, 1; Carta de San Policarpo a los Filipenses 5, 1-12
[4] Pablo VI. Sacrum diaconatus ordinen nn. 5 y 11, de 18 de junio de 1967 5 CIC 1031 & 2
[5] Mt 25, 31-46
[6] Mt 18, 1-5
[7] Mt 10, 40
Pastoral por ocasião da instauração do diaconado permanente em Huesca, berço dos santos Lourenço e Vicente, diáconos e mártires.
CARTA PASTORAL DE DON PEDRO AGUADO CUESTA, SCH.P., BISPO DE HUESCA
SOBRE O ESTABELECIMENTO DO DIACONADO PERMANENTE EM NOSSA DIOCESE DE HUESCA
Eu. INTRODUÇÃO
Queridos irmãos e irmãs da nossa Igreja de Huesca:
Escrevo esta breve Carta Pastoral para compartilhar com todos vocês uma importante decisão relacionada com a vida de nossa diocese e com o processo sinodal que estamos vivendo: o estabelecimento do diaconado permanente na diocese de Huesca.
Trata-se de uma opção que já foi consultada pelo meu antecessor, D. Julián Ruiz, nos Conselhos do Presbitério e de Pastoral, obtendo o parecer favorável de ambos os organismos. Da mesma forma, na primeira reunião do novo Conselho Episcopal, submeti à consideração de seus membros a possibilidade de dar esse passo. O Conselho emitiu um parecer unanimemente favorável. Como sabem, na recente assembleia sinodal diocesana, realizada no colégio Santa Rosa no passado dia 17 de janeiro, comuniquei a minha intenção de levar adiante este ministério eclesial.
O diaconado permanente, conferido a homens tanto celíbios como casados, foi aprovado e restabelecido pelo Concílio Vaticano II[1], em plena consonância com a Tradição da Igreja Apostólica[2] —testificada pelo Novo Testamento—, bem como nos Padres da Igreja[3] e nos primeiros Concílios.
Nossa diocese de Huesca tem a honra de ter como padroeiros dois ilustres diáconos e mártires, São Lourenço e São Vicente. Esta decisão que tomei, como bispo de Huesca, não é alheia à inspiração que ambos os santos provocam em todos nós. São Lourenço, martirizado por sua defesa dos Pobres e São Vicente, por sua pregação da Boa Nova, e ambos intimamente unidos à Eucaristia e profundamente fiéis aos seus respectivos bispos (o Papa Sisto II e o bispo São Valero), nos marcam o caminho, as prioridades e a orientação da vida e missão dos futuros diáconos permanentes de nossa diocese.
II- ESTABELECIMENTO DO DIACONADO PERMANENTE
1) Comunico a todos que, tendo em conta as Normas básicas para a formação dos diáconos permanentes nas dioceses espanholas, publicadas pela Conferência Episcopal Espanhola e endossadas pela Santa Sé, decidi instaurar o diaconado permanente na nossa diocese de Huesca.
2) Para este fim, promulgei o correspondente Decreto oficial, datado de 15 de fevereiro de 2026.
3) Nomeio como diretor para a Formação dos candidatos ao diaconado permanente a D. Fernando Altemir Pardo, Vigário Episcopal de Caridade, Evangelização e Formação. Da mesma forma, constitui uma pequena comissão no seio do Conselho Episcopal à qual consio a promoção desta vocação em nossa diocese. Esta comissão é formada por D. Fernando Altemir, Dª Isabel Ramos, D. Juan José Rodríguez e D. José Ramón Cajal.
III- ALGUMAS REFLEXÕES SOBRE O MINISTÉRIO DIACONAL
1) O diaconado é um ministério ordenado. O olhar é profundamente ministerial, em resposta aos desafios e desafios da Igreja. De um modo especial, o diaconado é orientado em três dimensões: a Palavra, a Liturgia e a Caridade.
2) O diaconado não é uma opção de substituição do presbítero, por causa do pequeno número de sacerdotes. O diaconado é um ministério em si, não uma opção de substituição. Nossa diocese aposta no diaconado permanente da mesma forma que opta por uma pastoral vocacional para o ministério sacerdotal ou por uma promoção séria, clara e consistente dos ministérios confiados às pessoas leicas.
3) A instauração do diaconado permanente se inscreve no contexto do processo sinodal que estamos vivendo em nossa diocese. Trabalhamos por uma Igreja sinodal e missionária, na qual os diversos agentes pastorais possam trabalhar em equipe, a serviço das Unidades Pastorais às quais são atribuídos. Desejamos um diaconado que expresse de modo tão humilde quanto preciso a resposta eclesial aos desafios de sua missão evangelizadora.
4) Os novos diáconos serão integrados nas Equipes de Pastoral das diversas Unidades Pastorais, e a partir delas, impulsionarão diversos aspectos importantes de nossa ação pastoral. Da mesma forma, colaborarão com as diversas Delegações diocesanas e equipes próprias da Cúria Diocesana. Cito alguns:
A) No âmbito da CARIDADE, colaborando nas diversas equipes diocesanas, na Caritas, Mãos Unidas, obras assistenciais, doentes, espaços humanos de pobreza e exclusão, etc.
B) No âmbito da LITURGIA, participando das celebrações do bispo e presbíteros; presidindo celebrações na ausência de presbítero; administrando a comunhão e o viático aos doentes; celebrando alguns sacramentos, como o Batismo e o Casamento, bem como os exéquios, etc.
C) No âmbito da PALAVRA, impulsionando a catequese; presidindo a celebração da Palavra; proclamando o Evangelho e pregando a homilia, etc.
D) Da mesma forma, serão inseridos no âmbito da ADMINISTRAÇÃO e GOVERNO diocesano, em função de suas características e preparação. A título de exemplo, cito os seguintes: vários cargos na administração da Cúria, delegações diocesanas, equipes diocesanas, etc.
IV- ALGUNS ASPECTOS A TER EM CONTA
1) A formação dos candidatos ao diaconado permanente supõe três fases diferentes: o acompanhamento relativo ao discernimento vocacional, a formação teológica, pastoral, espiritual e comunitária e, finalmente, a experiência pastoral na qual o candidato receberia os ministérios de leitor e acólito.
2) Nos casos em que o candidato já tenha cursado os estudos de Teologia ou já tenha uma adequada experiência pastoral, a formação será adaptada a estas circunstâncias.
3) Como foi determinado pelo Papa São Paulo VI[4] e pelo Código de Direito Canônico[5], a idade mínima para admissão ao diaconado permanente será de 25 anos para pessoas celibatárias e 35 anos para casados.
4) É importante que os responsáveis das diversas Unidades Pastorais se responsabilizem pela adequada promoção desta vocação eclesial no âmbito pastoral do qual são responsáveis e que, com o consenso de seus respectivos Conselhos Pastorais, possam propor ao bispo os possíveis candidatos.
5) No caso de candidatos casados, é imprescindível o consenso da esposa e, se tiver filhos maiores de idade, é importante contar com sua opinião.
6) Evidentemente, nenhum de nós é digno de qualquer ministério, e todos dependem da bondade de Deus. Mas é bom indicar algumas qualidades que devem adornar a vida dos candidatos, sempre da perspectiva da humilde condição humana. Entre elas, cito as seguintes: pessoas comprovadas, sinceras e dignas; íntegras na experiência e vivência da fé; prestativas e generosas; compassivas; dedicadas à sua família, se a tiver. Espera-se deles maturidade humana (responsabilidade, equilíbrio, capacidade de escuta, etc.) e prática das virtudes evangélicas (oração, piedade, pertencimento eclesial, espírito de pobreza, disponibilidade, zelo apostólico, amor gratuito aos irmãos e irmãs, etc.). De modo especial, pede-se amor pelos pobres e paixão pelo Evangelho.
V- CONFIGURAÇÃO COM CRISTO
1) O diácono, pela ordenação, se configura com Cristo, que se tornou diácono e servo de todos. Por isso, é fundamental que, em seu processo vocacional, que deve ser permanente, o diácono busque identificar-se pouco a pouco com aqueles com quem o Senhor se identifica especialmente: os pobres e sofredores por diversas circunstâncias[5], as crianças e jovens[6] e a autenticidade do discípulo[7]. São três pistas certas e claras no Evangelho.
2) Peço a todas as nossas comunidades e paróquias que confiem vivamente em sua oração as pessoas que vão assumindo esta vocação e sejam aceitas para ela, pedindo ao Senhor das madas que lhes conceda o precioso dom de viver um sincero e humilde processo de identificação com Quem é a fonte de toda vocação.
VI- CONCLUSÃO
Ao estabelecer o diaconado permanente em nossa diocese, agradecemos a Deus por este presente e pedimos ao Espírito Santo que continue nos inspirando aquelas decisões que precisamos para que nossa Igreja diocesana seja cada vez mais sinodal, mais missionária e mais próxima do Evangelho.
Que Deus, nosso Pai, pela intercessão de São Lourenço e São Vicente, nos conceda muitas e santas vocações a todos os ministérios que a Igreja necessita. Coloquemos os novos diáconos permanentes de Huesca sob a proteção de Maria, nossa Mãe.
Te mando meu abraço e benção.
✠ P. Pedro Aguado Cuesta, Sch.P.
Bispo de Huesca
Em Huesca, em 23 de fevereiro de 2026
[1] LG 29; OE 17 e AG 16
[2] Hch 6, 1-6; Fil 1,1; ITim 3, 8-13
[3] Didaje 15, 1; Carta de São Policarpo aos Filipenses 5, 1-12
[4] Paulo VI. Sacrum diaconatus ormen nn. 5 e 11, de 18 de junho de 1967 5 CIC 1031 & 2
[5] Mt 25, 31-46
[6] Mt 18, 1-5
[7] Mt 10, 40