BÚSQUEDA
Aquí, Padrenuestro, todo es luz y nubes de incienso,
que ascienden abrazando tus llagas
en silenciosas liturgias ocultas, susurradas
por santos que pecan buscando desiertos.
Olvidando qué latido, qué corazón incierto
envuelve la idea que, entre manos hermanadas,
tejen un salmo suspirando esperanza.
— Agonizo si no escupo este veneno —
Atento al eco de mis rincones,
la triste inclinación al sobrepensamiento,
pregunto ¡Dónde estás! tras el ruido de ideas tan torpes.
Y quiero buscarte, convirtiendo mis espejos
en añicos, devorando mis eternas noches
en vigilias redundantes de belleza y silencio.