BÚSQUEDA

BÚSQUEDA

Aquí, Padrenuestro, todo es luz y nubes de incienso,

que ascienden abrazando tus llagas

en silenciosas liturgias ocultas, susurradas

por santos que pecan buscando desiertos.

Olvidando qué latido, qué corazón incierto

envuelve la idea que, entre manos hermanadas,

tejen un salmo suspirando esperanza.

Agonizo si no escupo este veneno —

 

Atento al eco de mis rincones,

la triste inclinación al sobrepensamiento,

pregunto ¡Dónde estás! tras el ruido de ideas tan torpes.

Y quiero buscarte, convirtiendo mis espejos

en añicos, devorando mis eternas noches

en vigilias redundantes de belleza y silencio.