Aportaciones en clave diaconal al Sínodo: la vivencia de la doble sacramentalidad

Aportaciones en clave diaconal al Sínodo: la vivencia de la doble sacramentalidad

Diác. Gonzalo Eguía
Coordinador de Servir en las periferias
Bilbao, España, 1 de febrero de 2022

 

Seguimos trabajando en la fase diocesana del Sínodo. En las diócesis se repiten acciones que pretenden recoger, a la luz del Espíritu Santo, las opiniones de la comunidad eclesial según las preguntas formuladas en el Documento de Trabajo.

Muchos diáconos nos preguntamos cuáles pueden ser aportaciones genuinamente diaconales a este Sínodo. Desde la vivencia cotidiana de nuestro ministerio, la vivencia de la doble sacramentalidad se experimenta como una riqueza espiritual y pastoral que es específica del diácono permanente y su familia.

En unas recientes declaraciones del cardenal Hollerich a La Croiex, el purpurado afirmaba: “Tengo diáconos en mi diócesis que ejercen su diaconado de manera maravillosa, dan homilías con las que tocan a las personas mucho más fuertemente que nosotros que somos célibes. ¿Por qué no tener también sacerdotes casados?”.

El cardenal ponía de relieve la experiencia del ministerio de los diáconos casados en su diócesis de Luxemburgo, una diócesis con aproximadamente 600.000 habitantes, 175 presbíteros y 15 diáconos permanentes.
No pretendo en esta ocasión tocar la interesante cuestión del celibato presbiteral a la que se refiere el cardenal en sus declaraciones, sino a la experiencia que él destaca al reconocer la aportación de los diáconos casados en la vida de aquella Iglesia local.

En el Documento Conclusivo de la Asamblea de Aparecida (2007), cuando se recuerda el ministerio de los diáconos permanentes como “discípulos misioneros de Jesús Servidor”, afirma: “Algunos discípulos y misioneros del Señor son llamados a servir a la Iglesia como diáconos permanentes, fortalecidos, en su mayoría, por la doble sacramentalidad del matrimonio y del Orden” (205)

En este clima sinodal, los diáconos no podemos perder la oportunidad de comunicar lo que la vivencia de la doble sacramentalidad supone para nuestra vida como cristianos, esposos, padres y abuelos. Solo nosotros, nuestras esposas y nuestras familias, podemos compartir el testimonio de lo que supone compartir gozosamente el don del Sacramento del Matrimonio y el del Orden, en el grado del diaconado, de comunicar la experiencia en una Iglesia-Comunión, toda ella ministerial, de ser ministros ordenados para nuestras comunidades, desde un proyecto anterior sustentado en el sacramento del Matrimonio. Esta es una aportación única e intransferible, nadie puede opinar por nosotros sobre lo que vivimos, experimentamos y oramos cada día.

Es un buen momento, quizás el momento, para que la rica experiencia del diaconado permanente de las últimas cinco décadas llegue al Aula Sinodal, para que la experiencia del ministerio de los diáconos, contada en primera persona, que arranca en la vida familiar y se desarrolla en el desempeño de la encomienda pastoral recibida, comunique sus experiencias en relación con la comunión, con la participación y la misión en la Iglesia.
De acuerdo a la situación sanitaria causada por el Covid 19, en Brasil se ha decidido suspender el Encuentro de directores y formadores de Escuelas Diaconales. Ante esta situación, el presidente de la CND escribe a todos los diáconos, tras el contacto mantenido con varios de ellos enfermos, invitando a reforzar la fraternidad diaconal por medio del cuidado mutuo. Precisamente es este país el que reporta un mayor número de ordenaciones, que en tres diócesis en concreto es significativo en cuanto a su número: Belem con 35 ordenaciones, Contagem con 16, y Campanha con 15, en este último caso supone la primera promoción de su Escuela diaconal.

Desde Colombia hemos conocido la puesta en marcha de un sencillo y útil recurso formativo en la Escuela diaconal de la diócesis de Engativá: la oferta de una Biblioteca Digital para sus estudiantes candidatos al diaconado.

En la diócesis venezolana de San Fernando de Apure se abre el periodo de inscripción de una nueva convocatoria de aspirantes al diaconado, detallándose todo el periodo formativo.

En Portugal, en Oporto, prosiguen por medios telemáticos las sesiones formativas del ciclo “Levántate: Juntos por un camino nuevo”, organizado por el Centro de Cultura Católica y el Diaconado Permanente de aquella diócesis.

En el área de “Conociendo una Escuela diaconal”, se presenta la Oficina de Formación para Diáconos Permanentes de la diócesis de Fort Worth en EEUU0
En el apartado de Testimonios destacan los de los diáconos Dean Vernon, Fernando Lozano y Fidel Cruz Márquez.
Se ha publicado dos libros en relación al ministerio diaconal escritos por diáconos permanentes: «Diácono Sempre», de Pepe Duran y Duran; y «El diaconado permanente y sus aportaciones en una Iglesia en salida» de Eduardo Ludwig Sanz-Orrio.

El Informativo recoge dos artículos de interés: el de Montserrat Martinez “El diácono en el ejercicio de la caridad”, y un texto publicado en el año 2005 del pastor Emilio Bandt Favela “Breve Estudio sobre el diaconado en las Iglesias Bautistas»
Dos noticias tocan la cuestión del diaconado femenino, así la relacionada con el diaconado y el celibato presbiteral respectivamente: el primero de la teóloga española Cristina Inogés, que participó en la apertura del Sínodo, y el segundo del Cardenal Hollerich, que hemos comentado más arriba.

Aun siendo una noticia que no se corresponde con Iberoamérica, el Informativo se hace eco de la web de la Conferencia Episcopal Francesa dedicada al diaconado permanente, “Diaconat permanent”, por sus interesantes recursos formativos.

Este mes de febrero arranca con la hermosa festividad de la Presentación del Señor en el templo, parece increíble, que rápido pasa el tiempo, ya hace cuarenta días de la celebración de la Navidad. En esta celebración recibimos, como un apremio, a no perder el tiempo para ser reflejo de su Luz en medio de este mundo a veces tan oscuro, a hacer realidad el Salmo 35: “Tu Luz, Señor nos hace ver la luz”.

En nombre del Equipo Coordinador y Redactor, un abrazo fraterno.

Gonzalo Eguía

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