Una riqueza para nuestra Iglesia En el cuarto apartado, dedicado al Diaconado Permanente, con palabras de Juan Pablo II don Braulio explica que «uno de los frutos del Concilio Ecuménico Vaticano II es el de querer instituir el Diaconado como grado propio y permanente de la jerarquía». En este sentido, conforme a las enseñanzas conciliares, «es justo que los hombres que desempañan un ministerio verdaderamente diaconal, ya sea predicando la palabra de Dios como catequistas, ya sea dirigiendo las comunidades cristianas distantes, en nombre del párroco o del obispo, ya sea ejerciendo la caridad en obras sociales o caritativas, se fortalezcan por la imposición de manos transmitidas desde los Apóstoles y se unan más estrechamente al servicio del altar, para que cumplan con mayor eficacia su ministerio por la gracia sacramental del diaconado». Por estas razones, el Sr. Arzobispo considera que «el restablecimiento del Diaconado, como grado estable de la jerarquía, es una riqueza para nuestra Iglesia Católica Latina; también puede serlo para la Iglesia de Toledo».
También te puede interesar
Se celebró el Retiro de Cuaresma para diáconos y esposas, dirigido por el obispo auxiliar de Terrassa, Mons. Salvador Cristau. Tuvo lugar […]
A 3 e 4 de dezembro realizou-se o 1º turno de retiro para diáconos permanentes e esposas do presente ano pastoral. Decorreu […]
A saga do clericalismo consegue estender-se a todas as etapas da vida, já não bastava o poder do comando e intromissão na […]
Se publica esta carta testimonio de un diáconos que será archivada en el apartado de Testimonios de la web. Es una invitación […]