Una riqueza para nuestra Iglesia En el cuarto apartado, dedicado al Diaconado Permanente, con palabras de Juan Pablo II don Braulio explica que «uno de los frutos del Concilio Ecuménico Vaticano II es el de querer instituir el Diaconado como grado propio y permanente de la jerarquía». En este sentido, conforme a las enseñanzas conciliares, «es justo que los hombres que desempañan un ministerio verdaderamente diaconal, ya sea predicando la palabra de Dios como catequistas, ya sea dirigiendo las comunidades cristianas distantes, en nombre del párroco o del obispo, ya sea ejerciendo la caridad en obras sociales o caritativas, se fortalezcan por la imposición de manos transmitidas desde los Apóstoles y se unan más estrechamente al servicio del altar, para que cumplan con mayor eficacia su ministerio por la gracia sacramental del diaconado». Por estas razones, el Sr. Arzobispo considera que «el restablecimiento del Diaconado, como grado estable de la jerarquía, es una riqueza para nuestra Iglesia Católica Latina; también puede serlo para la Iglesia de Toledo».
También te puede interesar
El pasado Jueves Santo los diáconos de las diócesis de Bilbao renovaron sus promesas diaconales. Tras la renovación de las promesas […]
Este próximo jueves, 19 de marzo, estaba prevista la ordenación como diácono permanente de Roberto Casas Andrés, presidida por el obispo diocesano, […]
A TODOS LOS SACERDOTES DIOCESANOS Queridos hermanos sacerdotes. Después de saludaros cordialmente en el Señor, os comunico que el próximo miércoles 24 […]
La vida laboral y el diaconado Escribe Juan Antonio Blanco González, diácono permanente Soy diácono permanente desde hace casi cuatro años. Soy […]