Mis queridos hermanos diáconos que compartís la WEB Servir en las periferias: Meus queridos irmãos diáconos que partilhais a WEB Servir nas periferias:
Algunos de vosotros ya conocéis mi empeño en profundizar en el ministerio que compartimos. Estoy recabando datos y documentación sobre la sacramentalidad del diaconado como investigación para una Tesis Doctoral en la que estoy trabajando.
El motivo por el cual acudo a la WEB es para solicitar a los diáconos que leéis nuestras colaboraciones, si queréis y podéis compartir conmigo vuestra experiencia personal. Esta colaboración que os solicito es responder a las cuestiones que os voy a proponer. No voy a polemizar en criterios adversos al mío, todos los criterios son válidos para mi estudio.
Como teólogo no estoy exento de equivocarme pero sí estoy empeñado en hacer creíble la sacramentalidad del diaconado, escuchar a mis hermanos diáconos tratando simplemente de conocer y compartir vuestra sincera opinión, la cual respetaré totalmente, esté o no esté de acuerdo. Y ver cómo están asumidas aquellas ideas y motivaciones que le han movido a uno al seguimiento ministerial a Cristo, qué experiencia íntima con el Señor has tenido en cuanto tu decisión de aceptar el diaconado y también si responde o no las perspectivas que tenías cuando decidiste prepararte. Y la fundamental en la cual mi interés en conocer la diversidad de opiniones que hay sobre la sacramentalidad del diaconado entre vosotros diáconos.
Bien conocéis que hay dos corrientes en la Iglesia que son muy debatidas en cuanto si es sacramento o no la ordenación diaconal. Esto que se inició al principio de la reflexión Teológica. Para ello te resumo brevemente con una visión de conjunto desde la época patrística hasta Vaticano II.
1. Defensores de la sacramentalidad en el diaconado
Los partidarios de la sacramentalidad del diaconado sostienen que la ordenación es más que una función práctica, un oficio en la vida de la iglesia, es una gracia ontológica como representante de Cristo Siervo.
A.- Padres de la Iglesia (Argumentos patrísticos)
Antiguamente, el diaconado quedaba subordinado a la jurisdicción episcopal constituyendo su identidad propia.
San Ignacio de Antioquía (siglo II):
Razonó sus peticiones para guardar respeto por los diáconos similar a “Jesús mismo” o “mandato de Dios”, considero a estos como santos y ministros divinos de la Iglesia y no como meros servidores.
San Policarpo de Esmirna (siglo II):
Exhortaba a los diáconos a mantener pureza de vida, sensibilidad y fidelidad a la verdad del Señor, haciéndoles exigentes en aquello que debería ser su vida tanto moral como espiritual.
Tradición Apostólica de Hipólito (siglo III):
En materia de ordenación de diáconos, trata de la ordenación mediante la imposición de manos del obispo, resaltando el servicio del diácono al obispo y enfatizando el toque sacramental.
B.- Teología del Pasado y Presente
San Alberto y San Buenaventura (siglo XIII):
Consideraban el Sacramento de la Orden Sacerdotal como uno sólo, con diferentes grados, teniendo el diaconado la verdadera sacramentalidad dentro de los misterios divinos.
C.- Teólogos del Concilio Vaticano II (siglo XX):
Personas como Karl Rahner, Yves Congar y Bernhard Poschmann impulsaron la teología del diaconado permanente, enfatizando su unción por el Espíritu de Dios. El documento Lumen Gentium afirmaba que los diáconos reciben «la imposición de manos… para el ministerio» con el don sacramental de la gracia.
2. Opositores o escépticos de la sacralidad
Quienes denigran el carácter sacramental del diaconado lo han considerado una institución flexible que se adapta a las necesidades organizativas, y distinguen el verdadero sacramento del Orden del poder de consagrar la Eucaristía.
D.- Teólogos escolásticos medievales:
En la Alta Edad Media, varios cuestionaron si el diaconado era un sacramento a la luz de una visión «eucarística» de la Iglesia.
John Duns Escoto (c. 1265–1308):
Los escolásticos implementaron las siguientes ideas: el sacramento del Orden se relaciona con un poder para consagrar y remitir los pecados. Como los diáconos no pueden serlo, consideraba al diácono como un rango eclesiástico, pero no como un sacramento separado.
E.- Tendencias tomísticas medievales:
Algunos de sus contemporáneos sostenían que sólo el sacerdocio y el episcopado eran verdaderamente sacramentales, y las demás órdenes eran meros ritos institucionales.
Cardenal Cayetano (siglo XVI):
Dudó de la estricta sacramentalidad en órdenes diferentes al sacerdocio, entendiéndolas más como oficios relacionados a la autoridad episcopal que como vías directas de gracia sacramental ontológica.
F.- Reforma protestante (siglo XVI)
Los reformadores pusieron en duda la estructura jerárquica católica, y se apoyaron en argumentos bíblico-históricos.
Juan Calvino y Martín Lutero transformaron los cargos eclesiásticos, contra la comprensión sacramental tradicional católica.
Este esquema refleja sucintamente la experiencia eclesial sobre el diaconado. Hay muchísimo más que he recogido en mi investigación, pero conviene tener en cuenta que son situaciones diversas en la historia de la Iglesia, cierto que son importantes pero hay un aspecto que no se suele tener en cuenta y puede ser muy importante para este estudio.
Es ahí donde os pido vuestra opinión, para ello os invito a una verdadera y personal reflexión ya que cada diácono responde a la llamada personal del Señor y no todas las llamadas son iguales porque cuando el Señor llama su llamada es más fuerte que todos y que todo y es aquí donde está la clave de cada respuesta, porque no todas las respuestas son iguales.
Cada uno de nosotros diáconos somos una realidad única y diversa al mismo tiempo, y es en esto donde la libre elección de Dios se ha hecho realidad personal e inequívoca en cada uno.
Pepe Rodilla Martínez, + Diácono
Meus queridos irmãos diáconos que partilhais a WEB Servir nas periferias:
Alguns de vós já conheceis o meu empenho em aprofundar o ministério que partilhamos. Estou a recolher dados e documentação sobre a sacramentalidade do diaconado, como investigação para uma Tese de Doutoramento na qual estou a trabalhar.
O motivo pelo qual recorro à WEB é para solicitar aos diáconos que leem as nossas colaborações que, se quiserem e puderem, partilhem comigo a vossa experiência pessoal. Esta colaboração que vos solicito consiste em responder às questões que vos vou propor. Não pretendo polemizar com critérios diferentes dos meus; todos os critérios são válidos para o meu estudo.
Como teólogo, não estou isento de me enganar, mas estou empenhado em tornar credível a sacramentalidade do diaconado, escutando os meus irmãos diáconos e procurando simplesmente conhecer e partilhar a vossa opinião sincera, que respeitarei totalmente, esteja ou não de acordo com ela. Quero também compreender como são assumidas aquelas ideias e motivações que levaram cada um de nós a seguir ministerialmente Cristo; que experiência íntima com o Senhor tivestes relativamente à vossa decisão de aceitar o diaconado e se essa experiência corresponde, ou não, às perspetivas que tínheis quando decidistes preparar-vos para o ministério. E, fundamentalmente, interessa-me conhecer a diversidade de opiniões que existem entre vós, diáconos, acerca da sacramentalidade do diaconado.
Como bem sabeis, existem duas correntes na Igreja que têm sido muito debatidas quanto à questão de saber se a ordenação diaconal é ou não um sacramento. Esta questão começou a ser abordada desde os primórdios da reflexão teológica. Para isso, apresento-vos brevemente uma visão de conjunto, desde a época patrística até ao Concílio Vaticano II.
1. Defensores da sacramentalidade do diaconado
Os defensores da sacramentalidade do diaconado sustentam que a ordenação é mais do que uma função prática ou um ofício na vida da Igreja: é uma graça ontológica enquanto representação de Cristo Servo.
A. Padres da Igreja (argumentos patrísticos)
Antigamente, o diaconado encontrava-se subordinado à jurisdição episcopal, constituindo, contudo, uma identidade própria.
Santo Inácio de Antioquia (século II):
Fundamentava os seus pedidos de respeito pelos diáconos, considerando-os semelhantes a «Jesus Cristo» ou como expressão de um «mandato de Deus». Considerava-os santos e ministros divinos da Igreja, e não simples servidores.
São Policarpo de Esmirna (século II):
Exortava os diáconos a manterem a pureza de vida, a sensibilidade e a fidelidade à verdade do Senhor, exigindo-lhes uma vida moral e espiritual coerente com o seu ministério.
Tradição Apostólica de Hipólito (século III):
No que diz respeito à ordenação dos diáconos, trata da ordenação mediante a imposição das mãos do bispo, destacando o serviço do diácono ao bispo e sublinhando o caráter sacramental do gesto.
B. Teologia do passado e do presente
Santo Alberto Magno e São Boaventura (século XIII):
Consideravam o Sacramento da Ordem como um só sacramento, com diferentes graus, reconhecendo no diaconado uma verdadeira sacramentalidade dentro dos mistérios divinos.
C. Teólogos do Concílio Vaticano II (século XX):
Autores como Karl Rahner, Yves Congar e Bernhard Poschmann impulsionaram a teologia do diaconado permanente, enfatizando a sua unção pelo Espírito de Deus. O documento Lumen Gentium afirmava que os diáconos recebem «a imposição das mãos… para o ministério», com o dom sacramental da graça.
2. Opositores ou céticos relativamente à sacramentalidade
Aqueles que questionam o caráter sacramental do diaconado consideraram-no uma instituição flexível, adaptável às necessidades organizativas, distinguindo o verdadeiro sacramento da Ordem do poder de consagrar a Eucaristia.
D. Teólogos escolásticos medievais:
Na Alta Idade Média, vários teólogos questionaram se o diaconado era um sacramento, à luz de uma visão «eucarística» da Igreja.
João Duns Escoto (c. 1265–1308):
Os escolásticos desenvolveram as seguintes ideias: o sacramento da Ordem estaria relacionado com um poder para consagrar e remitir os pecados. Como os diáconos não possuem esses poderes, considerava-se o diaconado como um grau eclesiástico, mas não como um sacramento distinto.
E. Tendências tomistas medievais:
Alguns dos seus contemporâneos sustentavam que apenas o sacerdócio e o episcopado eram verdadeiramente sacramentais, sendo as restantes ordens meros ritos institucionais.
Cardeal Caetano (século XVI):
Manifestou dúvidas quanto à estrita sacramentalidade das ordens diferentes do sacerdócio, entendendo-as mais como ofícios relacionados com a autoridade episcopal do que como vias diretas de graça sacramental ontológica.
F. Reforma Protestante (século XVI)
Os reformadores puseram em causa a estrutura hierárquica católica e apoiaram-se em argumentos bíblico-históricos.
João Calvino e Martinho Lutero transformaram os cargos eclesiásticos, em oposição à compreensão sacramental tradicional católica.
Este esquema reflete sucintamente a experiência eclesial relativamente ao diaconado. Há muito mais que recolhi na minha investigação, mas convém ter em conta que se trata de situações diversas ao longo da história da Igreja. É certo que são importantes, mas há um aspeto que normalmente não é tido em consideração e que pode ser muito importante para este estudo.
É precisamente aí que vos peço a vossa opinião. Para isso, convido-vos a uma verdadeira e pessoal reflexão, pois cada diácono responde ao chamamento pessoal do Senhor e nem todos os chamamentos são iguais. Quando o Senhor chama, o seu chamamento é mais forte do que todos e do que tudo, e é aqui que se encontra a chave de cada resposta, porque nem todas as respostas são iguais.
Cada um de nós, diáconos, é uma realidade única e diversa ao mesmo tempo, e é precisamente nisto que a livre escolha de Deus se tornou uma realidade pessoal e inequívoca em cada um de nós.
Pepe Rodilla Martínez, + Diácono