La Opinión de….. responsable de la pastoral de la carretera, León España 

AUTOR:  Higinio Méndez Alonso         

 Diácono permanente: Higinio Méndez Alonso

Licenciado en CC. Religiosas

Profesor de religión y moral católica

Funcionario público (DGT)

Encargado de la Pastoral de la Carretera en la Diócesis de León

Adscrito a la Unidad Pastoral de Garrafe de Torio (León)

Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (León)

Adscrito al cementerio de León

El primer domingo de julio se celebra la Jornada de Responsabilidad en el Tráfico, este año con el lema: “Cuida de él” (Lc 10,35). “Buenos samaritanos en el camino”. Se trata de una jornada que se celebra a nivel nacional a propuesta de la Conferencia Episcopal Española.

Con ocasión de esta jornada los Obispos de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana, Pastoral de la Carretera de la Conferencia Episcopal Española, emitieron también un comunicado inspirándose en el Evangelio de San Lucas, que nos presenta la parábola del Buen Samaritano.

Los cristianos solemos pensar en la fe como algo interno, algo, que en muchas ocasiones,  trasladamos al terreno de lo privado. Es cierto que participamos en el precepto dominical, en convocatorias a actos religiosos o incluso actos civiles con tintes cristianos  con otros hermanos; sin embargo  el tema moral lo reservamos para nuestros adentros, como algo íntimo.

Somos conocedores de nuestros errores, somos conscientes de nuestras faltas, de nuestros pecados; pero hay pecados y errores que, a veces, cometemos sin ser conscientes de ello.

Es difícil pensar que una persona que anda atareada, con prisas y que no respeta un semáforo en rojo o circula por una vía en dirección prohibida, sea consciente de que también está cometiendo un pecado. Lo más normal es pensar que es una simple infracción de tráfico, (…si tengo mala suerte y me pillan la pago y si no me pillan… pues mejor).

Pues bien, tenemos que concienciarnos que  no cumplir con las normas de circulación puede provocar un peligro potencial para la seguridad vial con consecuencias graves para nosotros y para otras personas. Además, como cristianos estamos cometiendo una falta. Por ello debemos de poner sumo cuidado en nuestras acciones cuando circulamos por las vías públicas, haciendo gala de buenos cristianos, recordando que el amor por el prójimo es lo que caracteriza a un cristiano.

Llevamos más de un año padeciendo una pandemia que nos ha tenido confinados en nuestros hogares y en nuestras ciudades. Ha sido un año en que la movilidad y los viajes han sido reducidos a su mínima expresión, sin embargo la cifras de fallecidos y victimas por siniestros viales sigue siendo desfavorable (más de 800 fallecidos el año pasado).

Ha sido un año difícil que nos ha mostrado la importancia del transporte de mercancías por carretera. A pesar de todas las dificultades, el abastecimiento de los productos básicos ha estado siempre cubierto, gracias a los transportistas que han seguido cumpliendo con su trabajo.

Somos usuarios de vías públicas pero también somos seguidores de Cristo. Esto supone   doble responsabilidad a la hora de circular por nuestras calles y carreteras, haciéndolo como ciudadanos y como  seguidores de Jesús. Es otra forma de dar testimonio de cristiano cuando respetamos las normas de circulación.

Hemos comenzado las vacaciones o estamos a punto de comenzarlas. Comienzan los viajes, los traslados, largos y cortos. Nos vamos a los pueblos, a las playas, a las zonas de montaña. Es necesario recordar siempre la prudencia al volante, no bajando la guardia ni siquiera en los trayectos cortos.

Comienza el tiempo de ocio aparejado de muchos viajes. Si Jesús es buen samaritano para mi, también lo debo de ser yo para los demás. En la carretera debemos tener presente el amor y la caridad hacia el prójimo, respetando las normas y siendo siempre amable con los demás usuarios de las vías públicas, ya circulemos en vehículo particular, en transporte público, en vehículos de movilidad personal o incluso como peatones.

Todos sabemos que estamos asistiendo a un cambio muy rápido en la movilidad de las personas sobre todo en los núcleos urbanos. Se van llenando nuestras calles de bicicletas y vehículos eléctricos: patines, patinetes, cochecitos para personas dependientes, etc. Son formas nuevas de movilidad que dan autonomía a las personas, con poca contaminación y escaso consumo. Estos avances son buenos y benefician a la sociedad pero siempre que se haga un uso responsable y con la mirada amistosa hacia el prójimo, que es lo que el Señor nos pide que realicemos en nuestra vida diaria.

Recordemos que todos utilizamos las vías públicas de una forma u otra: como conductores, pasajeros o peatones. Si respetamos la señalización y  las normas de circulación evitaremos males mayores. El Señor siempre está a nuestro lado, incluso en nuestros traslados, aunque se nos olvide algunas veces. Él nos pide que seamos buenos samaritanos y seamos siempre amables con los demás hermanos que comparten camino con nosotros.

El domingo día 4 julio celebramos la festividad de San Cristóbal. Rezaremos especialmente por todos los que componen nuestra Pastoral: camioneros, transportistas, taxistas, conductores de autobús, autocares, asociaciones de transportistas, ambulancias, grúas, bomberos, Guardia Civil, Policías de Trafico, motoristas, ciclistas, y demás usuarios que transitan por las vías públicas.

Disfrutemos del verano, del tiempo de ocio, de nuestros viajes, pero siempre con la precaución debida, sin olvidarnos de ser buenos samaritanos.

Que  la Virgen del Camino y San Cristóbal nos iluminen y nos acompañen en nuestros viajes.

                                                                    Diácono permanente Higinio Méndez Alonso.

Web diocesana

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.