Ordenados ocho diáconos permanentes, uno iberoamericano, para la Arquidiócesis de New York -EEUU-

El diácono Jonathan Reyes, de la parroquia de Santa Teresa del Niño Jesús, en Staten Island, dijo que su ordenación al diaconado permanente junto a sus siete compañeros de en el grupo de otras partes de la arquidiócesis “verdaderamente refleja la diversidad y universalidad de la Iglesia, que estamos repartidos por todas partes y respondiendo al llamado”.

La Ordenación a la Sagrada Orden del Diaconado el 31 de octubre en la Catedral de San Patricio fue uno de los más hermosos días de su vida, dijo el diácono Reyes a CNY después del rito. “La gracia de Dios está sobre mí, y está desbordada”. Él dijo que también esta agradecido a su familia por compartirlo con la Iglesia.

Los nuevos diáconos son el diácono Stephen Broussard y el diácono Dennis McCormack, ambos de Santa Columba, Hopewell Junction; diácono Harold Hochstein, de San Francisco de Asís, Monte Kisco; diácono Kevin McGuirk, de San Martin de Porres, Poughkeepsie; diácono Reyes, de Santa Teresa del Niño Jesús en Staten Island; diácono Paul Stolz, de San Pedro y Santa María de la Asunción en Haverstraw; diácono Keith White, de San Cristóbal y Santa Silvia en Red Hook; y el diácono Mark Wisniewski, de Santa María, Wappingers Falls.

El obispo auxiliar Edmund Whalen presidió en nombre del cardenal Dolan, quien estaba en Hartford, Connecticut para la beatificación de Michael McGivney, fundador de los Caballeros de Colón.

“No están siendo ordenados en Halloween”, dijo el obispo Whalen en su homilía. “Halloween es disfraces y dulces.” Más bien, explicó, estaban siendo ordenados en la fiesta de San Alonso Rodríguez.

El obispo compartió la historia del santo, la cual lo incluye convirtiéndose en portero, “el que atiende la puerta, pero lo que es más importante, el que abre la puerta”, dijo el obispo Whalen. “Y debido a eso entra en contacto con todas las personas en sus buenas y en sus malas, sus fracasos, sus debilidades, sus necesidades.

“Y no abre la puerta como mucha gente el día de hoy para repartir dulces”. No hay calorías vacías de parte de Alonso, el obispo Whalen continuó diciendo. Él les da aquello de lo cual tienen hambre, “la presencia de Dios, en el simple servicio de ser el portero”, porque el portero “es también el rostro de la Iglesia para esas personas. Con el primero que se encuentran es el portero, el que puede cerrar la puerta en sus caras o abrir la puerta de sus corazones a Dios…

“Y eso, hermanos, ese es el diácono”, dijo el obispo Whalen. “El portero. El que se convierte en el rostro de la Iglesia para el pueblo de Dios debido a su experiencia, por su vida, por su familia. Ustedes se convierten en los que abren la puerta al pueblo de Dios”.

El obispo Whalen animó a estos hombres a hablar con Dios sobre el don del servicio en la caridad y a estar agradecidos por el don de la gracia que recibieron ese día.

Macrina Reyes, esposa del diácono Reyes, compartió con CNY que “ha sido una gran bendición y simplemente agradecemos a nuestro Padre Todopoderoso por darnos esta gracia para servir a la iglesia católica, y a través de esa intercesión especial de la Santísima Madre que nos está guiando a través de todo esto. Estamos muy agradecidos”.

Como parte del rito, el obispo auxiliar de Brooklyn James Massa, nuevo rector del Seminario de San José en Dunwoodie, donde los hombres estudiaron, hablando en nombre de la Iglesia y los encargados de la formación, pidió al obispo ordenante que los ordenara y testificó que habían sido dignos. El obispo Whalen anunció entonces su intención de aceptar la recomendación del rector, después de lo cual la congregación expresó su aprobación por medio de aplausos.

Diácono de la Palabra fue el diácono Francis Orlando, director de formación diaconal en la Oficina del Diaconado Arquidiocesano. Diácono de la Eucaristía fue el recién ordenado diácono Harold Hochstein.

“Hay una cierta fuerza dentro de mí ahora que no estaba ahí antes, y estoy seguro de que es la fuerza del Espíritu Santo”, dijo el díácono Hochstein a CNY después de la misa.

Ser ordenado en medio de la pandemia de covid-19 dio lugar a un retraso de cuatro meses con respecto a la fecha original de ordenación. La espera, observó el diácono Hochstein, fue una demostración de su obediencia y paciencia. “Dios no tiene reloj; cuando es el momento, Él lo sabe y así es como son las cosas.

Esa noche, el diácono Hochstein planeó orar por sus compañeros de clase diaconales, su esposa y su familia y por los feligreses a quienes habrá de servir.

La imposición de manos por parte del obispo Whalen fue un punto culminante del rito de ordenación para el diácono McCormack de la parroquia de Santa Columba, Hopewell Junction. El obispo resumió el momento sagrado como “un paso silencioso de gracia de él a mí, y a través de Dios”.

El diácono Orlando, hablando con CNY, describió a los diáconos recién ordenados como “hombres maduros, amorosos y amables”.

“Estoy muy orgulloso de ellos”, él dijo. “Es un camino por recorrer de cinco años para ellos”. Los nuevos y bien entrenados diáconos son talentosos, agregó el diácono Orlando, ellos están listos para ministrar.

Además del diácono Orlando, la Oficina del Diaconado está dirigida por el diácono James Bello, director del ministerio y la vida del diaconado.

Fuente: https://www.cny.org/

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