Reflexión del Vicario de Pastoral de la diócesis de Engativá -Colombia-, Luis Eduardo Sánchez Moreno.

 

“La vocación al diaconado permanente —dicen las últimas Normas básicas— se configura a partir de la llamada de Dios y de la respuesta del que se siente llamado, verificadas por la elección pública de la Iglesia y la ordenación sacramental.

Los candidatos al diaconado permanente deben ser personas probadas e irreprensibles, sinceras y dignas, íntegras en guardar el tesoro de la fe, serviciales, generosas y compasivas, y capaces, si la tuviere, de guiar la propia familia (cfr. CIC, cn. 1029). Se les pide la madurez humana necesaria (responsabilidad, equilibrio, buen criterio, capacidad de diálogo) y la práctica de las virtudes evangélicas (oración, piedad, sentido de Iglesia, espíritu de pobreza y de obediencia, celo apostólico, disponibilidad, amor gratuito y servicial a los hermanos)”
“Los diáconos están llamados a participar de una manera especial en la misión y la gracia de Cristo. Por el sacramento del orden son marcados con un sello (“carácter”) que nadie puede hacer desaparecer y que los configura con Cristo que se hizo “diácono”, es decir, el servidor de todos” (cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1570).

Es interesante como a través de esta experiencia vocacional del diaconado permanente, Dios Padre Misericordioso, por puro amor, se ha fijado en hombres casados, los ha llamado, formado, preparado, ha moldeado en cada uno de sus corazones el deseo y la alegría de servirle, de entregar su vida por el ardor inagotable de que se conozca a aquel que supera toda adversidad, toda tristeza, todo dolor a su hijo único: Jesucristo Señor Nuestro, quien nos lanza al mundo permitiendo que cuando el “hombre se encuentre con el hombre” en su clara y concreta realidad, se pueda comprender así mismo, en la complejidad que en esencia forma parte de su personalidad, de su ser, para conocer y conocerse, descubrir sus necesidades, llegar hasta sus propios vacíos y consentir en su corazón el calor de una esperanza gozosa que le permita vislumbrar nuevos horizontes dando fuerza a reconstruir un nuevo proyecto de vida.

Dios Padre, se da a conocer a través su Hijo único, Jesucristo, quien rompiendo toda clase de barreras creadas por nuestra prepotencia, orgullo, poder, no vemos, o mejor no queremos ver más allá de nuestra nariz, haciendo de la vida de muchos, como la vida de nosotros mismos una cruel realidad desesperanzadora, llena de dolor, lagrimas, tristeza, vacío.

Nuestra Iglesia Diocesana se alegra ya que el 14 de Mayo a las 9:00 a.m., en nuestra Catedral serán ordenados cuatro hermanos diáconos permanentes, es un acontecimiento como Iglesia y nuestra presencia es signo de comunión con nuestro Obispo.

Fuente:  https://diocesisdeengativa.org