La diócesis de Fresno (EEUU) recuerda de esta forma el decálogo que debe orientar la vida de un diácono:

 

  1. Recuerda que eras un hombre casado antes de convertirte en diácono. Tu familia es tu primera prioridad.
  2. Haga que su cónyuge y sus hijos se sientan parte de un equipo. Escucha activamente sus ideas y quejas.
  3. Sé primero un director espiritual en casa; también te necesitan a ti.
  4. No esperes ser un miembro honrado de tu familia: ¡has sido bendecido por el Señor, no beatificado!
  5. No compare su esposa y su familia con las de otros diáconos, ya sea favorable o desfavorablemente.
  6. No trates de resolver todos los problemas de la Iglesia de una vez. Busque la dirección del Señor y trate de hacer una o dos cosas bien.
  7. Intenta aceptar las críticas y no pretendas que tienes todas las respuestas. La gente lo sabe mejor
  8. Reserve una cantidad de tiempo razonable cada semana para estar con la familia. Nadie es indispensable.
  9. Mantenga un calendario e informe a su esposa sobre su horario.
  10. Ama al Señor Dios con todo tu corazón y alma, y a tu prójimo como a ti mismo.

Tomado de: https://dioceseoffresno.org