¡Convocados a pontificar y a desmurar!

Editorial

Diác. Gonzalo Eguía.
Coordinador de Servir en las periferias
Bilbao, España, 1º de octubre de 2015
Si, convocados a pontificar y a desmurar. No me refiero con el primer término a exponer opiniones con tono dogmático, a presentar como innegables dogmas, o a celebrar funciones litúrgicas con rito pontifical. Tengo presente una de sus acepciones etimológicas: me refiero a la acción del pontífice, a la de aquel que “construye puentes” (pons, «puente» + facere, «hacer»). El termino desmurar hace referencia a demoler muros o murallas.

Jesucristo es el Sumo Pontífice (entre esta humanidad y su Padre Dios), y el mayor experto en desmurar, con amor e inmensa misericordia, las defensas de nuestros egoísmos y debilidades, para orientarlas hacia una felicidad plena.
Estas dos acciones, tender puentes y destruir muros, han estado continuamente presentes en las palabras y los gestos del Papa Francisco en su viaje apostólico a Cuba y a los Estados Unidos de América.  Así lo expresó de forma explícita en la misa celebrada en la Basílica menor del Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, en Santiago de Cuba: “queremos ser una Iglesia que salga de casa para tender puentes, romper muros, sembrar reconciliación”.
Construir puentes y destruir muros en el interior de la Iglesia, una “Iglesia que sirve, que sale de casa, que sale de sus templos, de sus sacristías, para acompañar la vida, sostener la esperanza, ser signo de unidad”. Una Iglesia que sirve, pues “quien no vive para servir, no sirve para vivir
Pontificar y desmurar convocando a todas las familias del planeta, ante un mundo “que está cansado de inventar nuevas divisiones, nuevos quebrantos, nuevos desastres”.  Construir puentes y destruir muros teniendo como horizonte las relaciones internacionales entre Cuba y Estados Unidos, o acompañando el proceso de paz entre el Gobierno de Colombia y las FARC.
Pontificar y desmurar como invitación a la acción política y diplomática ante el Congreso de los Estados Unidos, o ante los representantes de la Organización de las Naciones Unidas, defendiendo la vida, a los descartados de este mundo, el medio ambiente, condenando la guerra, solicitando la  abolición de la pena de muerte, denunciando la situación de tantos cristianos –y miembros de otras religiones- que están siendo asesinados, en especial en Oriente Medio, el norte de África y de otros países africanos…
El Papa Francisco asume la acción de pontificar como uno de los objetivos fundamentales de su ministerio petrino, y a la vez nos convoca a esa acción: “Es mi deber construir puentes y ayudar lo más posible a que todos los hombres y mujeres puedan hacerlo”. (Discurso ante el  Congreso de los Estados Unidos de América). Cada cual tendrá que reconocer con quiénes y con qué debe construir puentes de concordia y reconciliación. De la misma forma, qué muros le impiden vivir al estilo de Jesucristo. Nunca será posible la plena unidad si no derrumbamos con misericordia nuestros muros de incomprensión, o no ayudamos al otro a hacer lo propio. Una llamada especial para quienes participamos del sacramento del Orden: “San Ambrosio tiene una frase que a mí me conmueve mucho: “Donde hay misericordia, está el espíritu de Jesús. Donde hay rigidez, están solamente sus ministros”.
Podríamos preguntarnos si los diáconos tienen además una función “pontifical” específica. Es esta una cuestión en debate. En el nacimiento de la Iglesia, el nacimiento del ministerio diaconal responde al servicio “pontifical” entre el ministerio apostólico y el grupo vulnerable de las viudas (Hch 6, 1-10). En el siglo II y III, la Traditio Apostolica recuerda la función de puente entre el obispo y el pueblo cristiano (4, 8,21,24), y la Didascalia de los Apóstoles  recoge el servicio que presta el diácono entre el obispo y la comunidad cristiana, especialmente con los miembros más vulnerables: «Tengan, pues, el obispo y el diácono una misma mente (…). Sea el diácono el oído del obispo, y su boca y su corazón y su alma» ((2, 44, 3-4). Los trabajos previos al Concilio Vaticano II y el desarrollo del mismo trató esta cuestión de la función mediadora entre la jerarquía y el pueblo de Dios. Al respecto es de mucho interés el apartado titulado “¿Diaconado como función de mediación o «medius ordo?” del documento de la Comisión Teológica Internacional “El diaconado: Evolución y perspectivas” (2002).
El Informativo se hace eco del viaje del Papa a Cuba y a los Estados Unidos, son especialmente emocionantes los aportados por nuestro corresponsal en aquel país Miguel Ángel Ortiz Corrales, tanto el relativo a la experiencia vivida por él, en el que subraya la entrega incondicional y permanente al servicio, como el que protagonizó el también diácono cubano José Vicente Vals.  Destaca también el que describe el servicio prestado al Papa por el diácono más anciano de Nueva York, en la catedral de San Patrick.
Todos los artículos que recoge el Informativo en la sección Santa Sede, tienen como hilo conductor estos principios de desconstrucción y construcción, en clave evangélica, de los que nos habla el Papa Francisco.
En el mes que hoy comenzamos va a tener lugar la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, bajo el tema de “La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo”. Pedimos al Señor que conceda a los padres sinodales la capacidad para construir puentes y derribar muros en favor de las familias del mundo. El Informativo recoge una entrevista en exclusiva sobre el matrimonio español que va a tomar parte en el Sínodo, entrevista realizada por nuestra corresponsal en Barcelona Montserrat Martínez, esposa de un diácono permanente. Aporta también la información sobre los miembros iberoamericanos del Sínodo, destacando los cuatro diáconos participantes.
En esta clave familiar sobresalen dos noticias relacionadas con encuentros de hijas e hijos de diáconos y de candidatos, uno de ellos en Bogotá (Colombia), y otro en Palmas (Brasil).
Son esperanzadores los artículos que detallan la recuperación o reactivación del diaconado en varias diócesis iberoamericanas, también lo son las campañas vocacionales y jornadas diocesanas que las diócesis comienzan a instaurar para la promoción del ministerio diaconal.
Acompañamos desde la distancia a los asistentes al Jubileo que el Centro Internacional del diaconado realizará este mes en Roma, con motivo de los cincuenta años de la restauración del diaconado como ministerio permanente por parte del Concilio Vaticano II.
Por su interés para la vida eclesial de las iglesias locales iberoamericanas, incorporamos a partir de este número los discursos que el Papa pronuncia con motivo de las visitas Ad Limina ante las Conferencias Episcopales.
Se publica este Informativo en la festividad de Santa Teresa del Niño Jesús, pedimos al Señor que en el servicio de construcción de puentes del Reino de Dios, y en el derrumbe de muros que nos impiden construir la fraternidad universal, podamos vivir el lema que movió su vida “En el corazón de mi Madre, la Iglesia, yo seré el amor”.
En nombre del Equipo de Redacción y Coordinación, un fraternal abrazo.

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