Las viudas de los diáconos permanentes

LAS VIUDAS DE LOS DIÁCONOS PERMANENTES

Las esposas de los diáconos los han acompañado en el ejercicio de su ministerio diaconal, a menudo durante muchos años. Al morir el esposo, ellas se encuentran repentinamente apartadas del grupo diaconal –diáconos y esposas– del que han formado parte. La necesidad o el deseo de contacto con la familia diaconal puede ser diferente en cada caso particular; aun así, es una cuestión de humanidad y de fraternidad mantener el contacto con las viudas de los diáconos. También nos puede servir de acicate para la reflexión y la actuación hacia las viudas de los diáconos, tener en cuenta la circunstancia que originó la elección de los siete diáconos (Hch 6,1): la queja que expresó la comunidad helenista contra los hebreos porque sus viudas se sentían discriminadas en el servicio de cada día, y la consiguiente solución.

En noviembre de 2007, la holandesa Nelleke Wijngaards-Serrarens, representante de las esposas de diáconos en el Centro Internacional del Diaconado (CID) entre 2001 y 2013, llevó a cabo un estudio1 dirigido a los delegados del CID y a los responsables del diaconado permanente en diferentes diócesis del mundo; en este estudio hay un cuestionario de tres preguntas y lo respondieron personas de más de 40 diócesis, de nueve países. El objetivo del estudio era obtener datos para conocer y valorar la atención que se da a las viudas de los diáconos en diferentes diócesis del mundo, para dar paso a un intercambio de ideas y de proyectos, que faciliten la mejora de esta atención debida a las viudas de los diáconos.

Las preguntas formuladas trataban de las siguientes cuestiones: 1.- «La frecuencia y formas de contacto con las viudas de los diáconos»; 2.- «Ocasiones en que son invitadas las viudas de los diáconos»; 3.- «La relación de los círculos diaconales con las viudas». Las respuestas a la primera pregunta fueron las más variadas, con un amplio registro, desde las respuestas que indicaban que no había ningún contacto con ellas hasta las que mostraban una intensa atención y preocupación. Muchas diócesis agradecían el hecho de que se las invitara a reflexionar sobre esta cuestión.

En relación a la segunda pregunta, obviando las respuestas que muestran falta de contacto con las viudas, se señalan varias ocasiones en que las viudas son invitadas, como retiros espirituales, jornadas de formación, ordenaciones diaconales, y «Día de las viudas de los diáconos».

En respuesta a la tercera pregunta, en la mayoría de diócesis en que hay círculos diaconales, se dice que se designa una persona de contacto con las viudas; pero la mayoría de veces, este contacto se hace informalmente, por voluntad de un diácono o de una esposa, a menudo de la misma promoción diaconal que el diácono difunto.

Analizadas las respuestas del cuestionario, se sugieren unas líneas de actuación, como: – designar una persona en la diócesis para mantener el contacto con las viudas;

– hacer un listado de las viudas de los diáconos de la diócesis;

– invitarlas a los acontecimientos relativos al diaconado de la diócesis;

– enviarles postales de Navidad;

– que la familia diaconal tenga un recuerdo y haga una plegaria en el aniversario de la muerte del esposo.
Tenemos que considerar, además, que a menudo las mismas viudas de diáconos expresan el deseo de mantener el contacto con la familia diaconal, con la cual han compartido tantos momentos y experiencias.2

Y en otras ocasiones, las esposas de los diáconos han manifestado su preocupación por las viudas, reclamando para ellas atención y cuidado. Por ejemplo, en la encuesta hecha a 67 esposas de diáconos en 2004 −los resultados de estas encuestas se explicitan en el anexo del presente trabajo−, algunos comentarios coinciden en el sentido que nos ocupa, respecto de la atención debida a las viudas de los diáconos, y generan el reto de apoyar material y espiritualmente a las viudas de los diáconos;3 este reto tendría que ser tenido en cuenta por parte de las personas responsables del diaconado en las diócesis.

Dado que es ésta una situación nueva en la Iglesia, hay pocos escritos sobre la situación de las viudas de los diáconos. Aun así, hago mención de un texto4 escrito por el diácono norteamericano Greg Kandra, en que pone de manifiesto su preocupación por las viudas de los diáconos, preguntándose si reciben alguna atención.

Un aspecto que no está presente en ninguno de los estudios o artículos en relación a las viudas de los diáconos, es el que hace referencia a la atención que se puede tener por las viudas enfermas o muy ancianas, que no pueden cuidar de ellas mismas. Es un tema que ha surgido en varias conversaciones en encuentros diaconales y muchas esposas de diáconos han manifestado la conveniencia que las diócesis atiendan, bien a las viudas de diáconos, a los diáconos viudos, como también a matrimonios en que el esposo es diácono, y que no pueden vivir solos; se piensa que sería bueno que hubiera residencias, creadas o subvencionadas por las diócesis, donde estas personas enfermas o ancianas pudieran tener la atención debida.

Podemos pensar que en algunas diócesis, a pesar de que haya diáconos, quizás no hay viudas, o no se ha planteado la cuestión. De hecho, encontramos a faltar normas al respecto. No figura ninguna en el Código de Derecho Canónico ni en el Catecismo de la Iglesia Católica. En cambio, en el n. 20 del Directorium se habla de «las eventuales obligaciones económicas de la diócesis en relación a la esposa y los hijos del diácono traspasado»; y el n. 62 concluye diciendo que «si la esposa del diácono queda viuda, según las posibilidades no sea nunca desatendida por los ministros y por los fieles en sus necesidades». No se ha encontrado ninguna referencia a esta cuestión en ningún otro documento.

Es ésta, pues, una cuestión que se ha de tener en cuenta para generar pautas de actuación que mejoren el servicio a las viudas de los diáconos. De lo contrario, no podemos hablar de una Iglesia diaconal.

1 Nelleke WIJNGAARDS-SERRARENS, Care for the deacons’ widows, an international pilot project, CID, 2007.
2 Nelleke WIJNGAARDS-SERRARENS, Compañeras y solidarias. Esposas de diáconos, Centro Internacional del Diaconado de América Latina, 2009, 23.
3 Montserrat MARTÍNEZ, Matrimonio y diaconado en la Iglesia de comunión, Barcelona: Claret 2007, p. 57.
4 Greg KANDRA, ¿Qué pasa con las viudas de los diáconos?, en www.serviren.info, publicado el 13 de abril de 2019.

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