17 años de diácono permanente
En este mundo hay personas, que sirven y otros que no,libremente, por mil zonas, que aman y otros que no.
Todos somos invitados, para amar, para servir,y hemos sido llamados, para amar, en el servir.
Los que no aman, ni sirven,igualmente son amados,y las personas que viven,
deben ser muy respetados.
¿Por qué el que sirve ha de sentirse,
superior al que no lo hace,si, todavía, él no encuentra,su razón para servir?
Solamente el testimonio y el amor del servidor,podrán motivar el alma, que sirva por puro amor.
La diaconía de la Iglesia, de todo el Pueblo de Dios,que ayuda y que acompaña, va a encender nuestro ardor.
Somos diáconos de nuestra Iglesia,para servir a los huérfanos y viudas,a migrantes y minorías,a los que más sufren hoy.
Diácono Miguel Ángel Herrera Parra