El anunciador de la Palabra de Dios (sacerdotes, diáconos, laicos) no debe ser un chismoso

El Pbro. Dr. César Nery Villagra, director del Instituto Superior de Teología, tuvo fuertes reproches contra los sacerdotes con ínfulas de poder y soberbios. Señaló que causa tristeza un sacerdote vanidoso y presumido, engreído y altanero. Dijo: “La pa’i ndaha’éi mba’e jára; ha’e hína servidormínte, ndaha’éi mburuvicha” (Los sacerdotes no son dueños de nada, solo son servidores, no son jefes).

CAACUPÉ, PARAGUAY. En una extensa homilía cargada de autocríticas a sacerdotes y pastores de la Iglesia, el Pbro. Villagra lanzó un duro mensaje a los pastores con ínfulas de poder y soberbios. “El sacerdote no está para mandar y dominar, está para guiar al pueblo de Dios”, afirmó

En ese sentido, mencionó que el sacerdote de la nueva alianza tiene cuatro notas fundamentales: la credibilidad, la misericordia, la humildad y la obediencia. No es para ambiciosos ni para quienes buscan en el ministerio un mecanismo de poder y de dominio.

Subrayó que causa tristeza un sacerdote vanidoso y presumido, engreído y altanero, con ínfulas de poder: Los sacerdotes no son “amos” ni “jefes”, son pastores, humildes servidores del Reino de Dios.

El prelado señaló que el ser sacerdote no implica un ascenso, no implica superioridad, ni un título de nobleza que sirva para presumir, ostentar y pavonearse. Al contrario, el cura debería tener la nota de la humildad, de la modestia, de la benignidad y de la mansedumbre.

Villagra puso énfasis en el hecho de que el sacerdote es un administrador de los misterios de Dios. Cuando asume un cargo no toma posesión, porque no es un señor feudal, “ndaha’éi tendota”, es más bien un servidor, aquel que recibe una misión, aquel que asume un servicio encomendado

La “pa’i ndaha’éi mba’e jára, ha’e hína servidormínte, ndaha’éi mburuvicha, ha’e oî hína ocelebrá haguã los sacramentos que son medios de salvación. (Los sacerdotes no son dueños de nada, solo son servidores, no son jefes, ellos están para celebrar los sacramentos).

Ser administradores no implica ser propietario... sino aquel al cual el propietario le confía sus bienes, es un encargado de bienes ajenos y por eso se le exige fidelidad y lealtad.

El Dr. Villagra es formador de sacerdotes en el Instituto Superior de Teología, de ahí su profundo conocimiento sobre la problemática que afecta actualmente al sacerdocio y que hoy en día está en crisis por varios factores.

Al respecto manifestó que un sacerdote, un obispo, deben ser creíbles, dignos de fe, por sus relaciones con Dios y por sus actitudes. Agregó que el que es embustero y mentiroso, tramposo y deshonesto, el que es maniobrero o mal intencionado no debería ser sacerdote, porque no sería creíble, no sería fidedigno y extraviaría a su pueblo.

El anunciador de la Palabra de Dios (sacerdotes, diáconos, laicos) no debe ser un chismoso, un “ñe’ê rei”, un charlatán, alguien acostumbrado al ñe’ê mbegue o el ñe’êguy, porque estas actitudes distorsionan la verdad y envilecen a la persona.