Diác. Gonzalo Eguía
Coordinador de Servir en las periferias
Bilbao, España, 1 de Septiembre de 2016

Este verano acompañaba  a un grupo de jóvenes a visitar la Basílica de San Clemente, en Roma. Contemplábamos su ábside admirando el maravilloso mosaico del siglo XII, que muestra la cruz de Cristo insertada en el “árbol de la vida”. Su raíces se incrustan en la “fuente de agua viva”, y el madero de la cruz acoge en su seno doce palomas blancas, que se refieren a los doce apóstoles y al Reino de Dios de la perícopa del evangelista Marcos (4, 32), un Reino que “crece, se hace mayor que cualquier hortaliza y echa ramas tan grandes que las aves del cielo pueden anidar a su sombra”.

El mosaico representa el triunfo de la Cruz, mejor dicho del Crucificado, misterio central de nuestra fe.  Y la Iglesia es mostrada  como un bello jardín que recibe la vida de Jesús, verdadero árbol de la vida.

Hablando con los jóvenes insistían en varios elementos, dos principales, las raíces del árbol y las alas de los pájaros; en ese momento una joven dijo: “este mosaico me recuerda al dicho: “Hay dos legados que debemos dejar a nuestros hijos, el primero raíces y el segundo alas”. Raíces y Alas. Jesucristo es nuestra Raíz y Él nos da las Alas para dejar una estela de su presencia en este mundo.

El Papa Francisco está continuamente señalando la importancia de volver a nuestras Raíces, a Jesucristo y su Evangelio. Señala también la importancia de  vivir al estilo del Crucificado (con su Espíritu, con sus Alas) para poder hacer de este mundo la Familia de Dios.

En el hemisferio norte el mes de agosto es un mes de vacaciones. Un mes para el descanso y para tomar fuerzas de cara al nuevo curso. Un mes en el que no suelen suceder muchas cuestiones novedosas o reseñables. Sin embargo, no ha sido así en este mes de agosto de 2016. Nuestro Informativo recoge una serie de noticias que pueden ser entendidas como un intento de recuperar nuestras Raíces y nuestras Alas.

En el nivel de la Iglesia Universal, el pasado día dos de agosto se hacía pública la decisión del Papa Francisco de instituir la Comisión de Estudio sobre el Diaconado Femenino. La Comisión estará presidida por el Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Monseñor Luis Francisco Ladaria Ferrer.  Se trata de una Comisión constituida por seis hombres y seis mujeres. Cinco de los miembros son iberoamericanos, tres españoles: el presidente de la Comisión Monseñor Ladaria (s.j.), la religiosa Nuria Calduch-Benages, y el jesuita P. Santiago Madrigal.  Y otros dos son estadounidenses: el sacerdote Robert Dodaro, y la profesora Phyllys Zagano. La Comisión estudiará el ministerio de las “diaconisas” en los primeros años del cristianismo.

En relación con la Iglesia Iberoamericana, entre los días 27 al 30 de agosto, ha tenido lugar en Bogotá el Jubileo de la Misericordia del Continente Americano. El Papa Francisco enviaba un Videomensaje en el que volvía a poner en el centro de la Misión de la Iglesia la manifestación de la Misericordia de Dios. Sus palabras resuenan interpelantes para nuestra vida y nuestro ministerio: ”Cuantas veces nos hemos olvidado … de impulsar, acompañar, estimular, una pedagogía de la misericordia, y que el corazón de la pastoral es el trato de misericordia. Pastores que sepan tratar y no maltratar. Por favor, se lo pido: Pastores que sepan tratar y no maltratar”.  La Misericordia divina son las raíces y las alas que el Señor nos regala, “es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia”. (Papa Francisco, Misericordiae vultus 10). En este mismo ámbito Iberoamericano sobresale también la publicación del documento final del Encuentro Nacional de Formadores de diáconos de Brasil, realizado en Tocantis

Las Iglesias Locales han vuelto a celebrar la festividad de San Lorenzo con una mención especial hacia el ministerio de los diáconos. En muchas de esas diócesis ese día es considerado como el “Día del diácono”.  Junto al día 10 de agosto, en los días previos y posteriores, se han sucedido   un sinfín de encuentros, celebraciones,… Destacan las palabras que muchos obispos han dirigido a sus diáconos.  Entre las que recogemos en el Informativo recordamos únicamente las del obispo de Goya (Argentina), Monseñor Canecin, que están en consonancia con el contenido de estas letras:   “El Año Santo de la Misericordia es una invitación a seguir el ejemplo misericordioso del Padre. Los diáconos son ministros de la misericordia, porque fueron tocados por la misericordia del Padre, cuando los llamó a ser discípulos y misioneros, uniendo sus vidas a Jesús”.

Dos noticias hacen referencia al Encuentro de la comunidad diaconal de un país.  Se ha publicado el programa del XXXI Encuentro Nacional del Diaconado Permanente en España, organizado por la Conferencia Episcopal Española, que tendrá lugar en el mes de diciembre bajo el título: “El diácono, servidor de una Iglesia de comunión”. Se aporta la reseña de la XXXII Conferencia de la Asociación Nacional de diáconos hispanos (ANDH), realizada en Boston (EEUU).

Por último, la reflexión sobre la “Espiritualidad del diacono casado y de su esposa”, publicado por Montserrat Martínez, ahonda también en la necesaria espiritualidad que curta y cuide nuestras raíces y nuestras alas.

Se publica este Informativo hoy, día 1 de septiembre; celebramos la II Jornada Mundial de oración por el cuidado de la Creación, instituida por el Papa Francisco el año pasado. Acabamos de conocer el Mensaje que el Papa nos dirige con este motivo titulado “Usemos misericordia con nuestra casa común”. En esta ocasión la Jornada cuenta con la adhesión de la Iglesia Ortodoxa y de otras Iglesias y Comunidades cristianas. Desde Servir en la Periferias nos unimos a esta convocatoria ofreciendo la oración con la que el Papa concluye su Mensaje:

Oh Dios de los pobres,    

 ayúdanos a rescatar a los abandonados  

 y a los olvidados de esta tierra        

que son tan valiosos a tus ojos. (…)

Dios de amor,    

muéstranos nuestro lugar en este mundo
como instrumentos de tu cariño
por todos los seres de esta tierra.

Dios de Misericordia, concédenos recibir tu perdón
y de transmitir tu misericordia en toda nuestra casa común.
Alabado seas. Amén

 En nombre del equipo de Redacción y Coordinación, un fraternal abrazo.