El clero de San Francisco dirigió una carta sobre el diaconado permanente a los fieles y comunidades de esa Iglesia diocesana. Firmada por el obispo, monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva y los presbíteros de San Francisco, la carta recuerda que “el diácono es signo visible de Cristo Servidor en el seno de una Iglesia servidora”.

Reunidos en la Casa de encuentros Betania, de la localidad cordobesa de Quebracho Herrado, los integrantes del presbiterio de la diócesis de San Francisco enviaron una carta a los fieles y las comunidades que componen la diócesis, para exponer el tema del diaconado permanente y su incorporación a la vida de la Iglesia diocesana.

Con ese objetivo, los miembros del presbiterio sanfrancisqueño, encabezados por su obispo, monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva, repasaron la enseñanza de la Iglesia al respecto: “identidad y misión del diácono, su vocación y formación, su ministerio y espiritualidad”, discernieron también “los desafíos que supone, para nuestra vida de fe y de misión, el diaconado permanente, especialmente la figura del diácono casado”.

Los sacerdotes repasaron también iniciativas anteriores en este sentido, retomando un camino ya iniciado en la diócesis: “Los pasos que ahora nos aprestamos a dar retoman esas experiencias y los aprendizajes que hemos hecho”, aseguran.

Durante el encuentro, relatan, “tuvimos la alegría de contar con la presencia de dos diáconos con sus esposas: Ángel Lasala y Estela, de la diócesis de Cruz del Eje; Héctor Sosa y Eva, de la diócesis de Rafaela. Compartieron con nosotros su experiencia personal y familiar: cómo sintieron la llamada del Señor, los pasos que fueron dando hasta ser ordenados, cómo su familia se fue involucrando en su camino, los desafíos, gozos y dificultades que experimentan en el ministerio”.

“El diácono es signo visible de Cristo Servidor en el seno de una Iglesia servidora. El diácono puede realizar muchas tareas dentro de la comunidad, pero lo más importante es que su presencia misma anima a todos – obispo, presbíteros, consagrados y laicos – a vivir a fondo el servicio a los demás, especialmente a los más pobres y vulnerables”, afirman.

Además, comentan que durante el encuentro experimentaron “el gozo y la paz del paso del Señor por nuestras vidas”. Como Iglesia diocesana, consideran que están en condiciones “de dar pasos concretos para contar, en un plazo prudencial, con esta figura ministerial en nuestra diócesis”.

“Creemos que el Señor nos está alentando a dar este paso importante en el camino de renovación pastoral que nuestra Iglesia diocesana viene transitando, como lo expresa nuestro Plan Pastoral Diocesano”, señalan, y reconocen que “esto implica una fuerte conversión pastoral para abrirnos a la novedad del Evangelio y seguir creciendo como una Iglesia más misionera y servicial”.

“En primer lugar, a los pastores, que tendremos que aprender a compartir nuestra misión pastoral con nuevos ministros ordenados. Pero también para nuestras comunidades y laicos. Le pedimos al Señor que nos haga dóciles a la acción de su Espíritu, que nos está animando a dar este paso de conversión”, manifestaron, y se comprometieron a ayudar a las comunidades de la diócesis para que en los próximos meses puedan conocer más de cerca la figura del diácono permanente y lo que implica su presencia en la vida pastoral.+

Tomado de: aica.org