Diác. Gonzalo Eguía

Coordinador de Servir en las periferias

Bilbao, España,

1 de junio de 2018

 

Primado petrino y primado diaconal

 

El Informativo recoge la referencia del artículo del profesor Salvador Pié-Ninot, publicado en la revista "Vida Nueva" (nº 3.081), titulado "El "primado diaconal": nuevo título papal propuesto por Francisco".  Se incluyen además, dos de las seis referencias del pontífice al respecto: el saludo a los patriarcas y arzobispos mayores de las iglesias orientales católicas -del 9 de octubre de 2017-, y el discurso de  felicitación navideña a la Curia romana -del 21 de diciembre de 2017-.

El Papa vincula este "primado diaconal" a la colegialidad episcopal y el ministerio petrino, pero se puede concluir también un subrayado de la diaconía de la iglesia y de la diaconía de su primado petrino de forma mas amplia, precisamente desde la figura y el ministerio del diácono.

Es significativo que entre las referencias que el Papa utiliza para la fundamentación de este nuevo título papal se encuentre en dos documentos de la iglesia antigua, y en un título papal anterior utilizado por el papa Gregorio Magno. Teniendo en cuenta  la Didascalia Apostolorum el Papa recuerda que el "diácono sea el oído del Obispo, su corazón y su alma", y recordando la palabras de la Carta de Clemente a Santiago expone: "En cuanto a los diáconos de la Iglesia, que sean como los ojos del obispo...". Rescata además el título de "Servus servorum Dei" -"Siervo de los siervos de Dios"-. de inspiración bíblica y cristológica, acuñada por el para Gregorio Magno.

Cuando se trata de dotar de contenido el "primado diaconal" el Papa recuerda, por un lado las funciones diaconales de ser el "oído, corazón, alma", y "ojos" del obispo, y por otro la dimensión servidora de  Cristo, servidor del Padre y del género humano, que es a su vez la fuente y el origen del ministerio diaconal.

El nuevo título papal de "primado diaconal" está en línea con el "aggiornamento" que el Papa Francisco desea para la Iglesia, desde la radicalidad del Evangelio. Y tiene que tener su efecto práctico más allá de las relaciones entre el Papa Francisco con la Curia romana, con el colegio de los obispos, o con las otras confesiones cristianas. Repercute en la Iglesia entera, en quienes deseamos seguir a Jesucristo, de una forma especial en la vida y el ministerio de los diáconos, llamándonos a renovar las palabras del Señor "Si alguno desea ser el primero, será el último de todos y servidor de todos" (Mc 9, 35). Recuperemos la llamada de la Didascalia Apostolorum, de la Carta de Clemente a Santiago, vivamos el ser cada día servidores de Dios, y colaboremos con nuestro ministerio para que el "primado diaconal" del papa sea una realidad en nuestra Iglesia.

En Brasil ha tenido lugar el XIV Encuentro de Directores y Formadores de Escuelas Diaconales. Tres obispos, cincuenta y seis diáconos, veintidós presbíteros, dos esposas de diáconos y seis candidatos al diaconado, se han encontrado durante ocho días para trabajar sobre "La formación del diácono permanente: dimensiones, exigencias y desafíos". Como viene siendo habitual, el Encuentro fue organizado por la Comisión Nacional de los Diáconos de Brasil (CND), organismo ligado a la Comisión Episcopal Pastoral para los Ministerios Ordenados y la Vida Consagrada de la Conferencia Nacional de los Obispos del Brasil (CNBB).  En relación con la realidad brasileña, y como un sencillo aporte al próximo Sínodo de la Amazonía, se aporta una noticia sobre el diaconado en la diócesis de Alto Solimões, en el Amazonas.

En Ecuador (Quito) se han desarrollado las Jornadas de Formación litúrgica para diáconos, estando presentes veinticuatro diáconos de siete diócesis del país.

Desde México se informa del Curso regional en Teología del diaconado permanente, organizado por el Cebitepal, que tendrá lugar en Cuernavaca entre los día 11 y 22 de junio.

Recogemos la situación de la iglesia chilena, con motivo del encuentro de sus obispos con el Papa Francisco en Roma, ante los casos de pederastia, ha tenido su repercusión en la archidiócesis de Santiago de Chile, en el encuentro que doscientos diáconos y sus esposas han mantenido con el obispo auxiliar, Monseñor Galo Fernández, para reflexionar sobre el momento eclesial actual.

Con motivo de la preparación del V Encuentro del ministerio hispano, desde Estados Unidos de América hemos conocido que son mas de 2.600 los diáconos hispanos en aquel país. Un número que no deja de crecer. En el informativo se señalan los datos conocidos de dos fines de semana (12 y 19 de mayo), hubo ordenaciones diaconales en siete diócesis, siendo ordenados sesenta y tres diáconos, ocho de ellos hispanos, manteniéndose el ratio habitual de un porcentaje entre el 10% y 20% del total de los diáconos.

En el capítulo de publicaciones, incluimos la reseña del libro del diácono argentino Tomás Penacino: "A los pies del pueblo. Diario servir de un diácono permanente".

Se incorpora el sugerente el testimonio del diácono Michael Torres en su labor como capellán de prisiones. También el artículo del diácono Dominic Cerrato sobre la "Empatía en el ministerio diaconal".

Deseamos hacer llegar nuestras condolencias al diácono Bernardo Quiroga, de Santiago de Chile, por el asesinato de su esposa Carmen Gómez, acaecida el pasado día 21  en su domicilio, al tiempo que le garantizamos nuestras oraciones ante el Señor.

Hoy hace tres años, dedicábamos esta editorial a la buena noticia de la beatificación de Monseñor Romero. Acabamos de conocer su próxima canonización el 14 de octubre , junto al beato Papa Pablo VI. Como decíamos entonces, la Iglesia Universal viene a reconocer ahora lo que ya vivían, oraban y celebraban ("Lex orandi, lex credendi") muchas comunidades Iberoamericanas y del mundo entero: la santidad de Monseñor Romero, San Romero de América, mártir. Como también decíamos entonces, volvemos a repetir la invocación para todos los diáconos iberoamericanos, sus familias, y las comunidades y proyectos pastorales que acompañan: San Romero de América, ruega por nosotros.

En nombre del Equipo Coordinador y de Redacción, un abrazo fraterno.

Gonzalo Eguía