Hoy nace el Informativo SERVIR. Pepe Espinós


Del Informativo del CIDAL al de SERVIR

Diác. José Espinós
Corresponsal Nacional de SERVIR en Argentina
Morón, Buenos Aires, 1º de abril de 2015


Hoy nace el Informativo SERVIR. Sin duda, nuestra atención está puesta en esta nueva criatura que acaba de nacer. Nos embarga la emoción al ver hecho realidad este anhelado proyecto. Parece mentira, pero ¡ya está entre nosotros! ¡Y nada menos que en las vísperas de la celebración de la Pascua del Señor! Fuimos muchos quienes contribuimos a su nacimiento. Por eso nos felicitamos. Hemos dejado de discutir cuestiones jurídicas, formatos, su presentación… Todo eso ya es historia.
Una mirada retrospectiva
Nos sentiremos motivados a imaginar los frutos que dará, la misión que nos espera cumplir, los nuevos servicios que podríamos incorporar en favor de los diáconos, de los candidatos, de las esposas de los casados y de la misma Iglesia.
Antes de sumarme a esa mirada de futuro, tan necesaria, por cierto, quisiera detenerme un momento para hacer una breve reseña de sus orígenes, más específicamente de su nexo con el antiguo Informativo del CIDAL.
Sin duda, en los 50 años de existencia que tiene el diaconado permanente en la Iglesia Católica de rito latino se editaron muchísimos boletines informativos diaconales. Desde hace décadas han existido folletos diaconales impresos, tanto nacionales como diocesanos que, por su naturaleza, tienen un alcance limitado. Si buscáramos en la web, también encontraríamos numerosas secciones diaconales en sitios oficiales de la Iglesia. Incluso hallaríamos blogs en diversas lenguas dirigidos por diáconos permanentes.
Pero el Informativo y la página web del CIDAL cumplieron una misión diferente de todos los medios mencionados. A pesar de su orientación original hacia las lenguas castellana y portuguesa, que son las mayoritariamente habladas en América Latina y en la península Ibérica, siempre trascendió esas fronteras geográficas.
Nacido con espíritu de servicio a la Iglesia el día de la Asunción de la Virgen María de 2007, nadie se preguntó entonces cuánto tiempo duraría esa aventura. Eso no era lo importante. Lo importante era trabajar por los objetivos propuestos. En realidad, fuimos muy pocos los que empezamos con una vieja PC y una pequeña conexión a internet, para que cada día sea un poco mejor la vida y el ministerio de los diáconos permanentes. Inicialmente nos habíamos propuesto comunicarnos con diáconos dispersos por toda América, ofreciendo un canal de encuentro y de intercambio, de formación y de información. Pronto despertamos la atención de los diáconos españoles y después la de otros hermanos de otras partes del mundo. Por medio de este probado instrumento creemos haber ofrecido a los diáconos un medio eficaz para su formación permanente; haberles proporcionado medios pastorales para favorecer su ministerio; acompañar y asistir a las esposas de los candidatos y de los diáconos casados; y haber puesto en común programas, reglamentos y otros recursos originados en centros formativos de candidatos al diaconado…
Para responder la pregunta de si se lograron esos objetivos, basta hacer un poco de memoria de los agradecimientos que en esos años nos enviaron obispos, sacerdotes y diáconos por el servicio de apoyo que prestábamos con el Informativo y por habernos constituido en un referente diaconal para las comunidades eclesiales de habla hispana y portuguesa; basta ver la red mundial de referentes y corresponsales que alimentaba el Informativo con sus noticias, muchos de los cuales prestan ahora sus servicios en SERVIR; y haber creado un ámbito diaconal interactivo en toda la Iglesia Católica.
El cierre definitivo del Informativo del CIDAL con la edición 99 el 6 de marzo de 2013, se debió principalmente a la falta de estructura y cooperación locales, de recursos económicos y de tiempo. Y de ninguna manera porque hayan desaparecido las necesidades de comunicación en el ámbito diaconal. Considero que más bien han aumentado.
Tengo la convicción de que la huella que abrió ese Informativo no pasa desapercibida. Nos dejó algunos logros que me pareció oportuno habérselos ofrecido a los antiguos colaboradores, los diáconos Gonzalo Eguía y Juan Múgica de la Diócesis de Bilbao, para que dispusieran de ellos en un nuevo proyecto con objetivos similares a los del CIDAL, pero desde España. Me refiero concretamente a invitar a colaborar en SERVIR a cuantos integran la larga red de referentes que oficiaban de corresponsales; al listado de sus más de cinco mil destinatarios; y, sobre todo, a  la rica experiencia acumulada tanto en la publicación como su página web.
Sin embargo quisiera dejar en claro que si bien SERVIR se propone objetivos similares a los del CIDAL y se sirve de algunos recursos de ese Informativo, como ya hemos dicho, estamos frente a dos instituciones distintas. Sin duda esta etapa está llamada a ser más participativa y más coloquial, en la que podremos opinar y consensuar –como ya lo venimos haciendo- lo mejor para ofrecer  a los diáconos. Esto no es otra cosa que amar más a la Iglesia.
No me alcanzan las palabras de agradecimiento por la coordinación institucional de Gonzalo y la técnica de Juan durante el largo tiempo de la gestación de SERVIR. Valoro mucho su profesionalismo y por eso confío en que esta publicación que nace hoy, crecerá más y más. Del mismo modo, quiero agradecer a los referentes del CIDAL que respondieron generosa y rápidamente a la invitación de desempeñarse como corresponsales de SERVIR. Aprovecho la ocasión para invitar con fuerza a todos los referentes del CIDAL que aún no lo hicieron, a sumarse a este emprendimiento, dirigiéndose directamente al Diácono Gonzalo.
Sepan que estoy a su lado, como lo estaré de cuantos, desde hoy, además de ejercer el ministerio encomendado por sus obispos, se sumen a esta importantísima misión, también eclesial y necesaria. Dice al respecto el  Directorio para el Ministerio y la Vida de los Diáconos Permanentes: “Los diáconos son ministros y, por lo mismo, aunque incardinados en una Iglesia particular, no pueden sustraerse del deber misionero de la Iglesia universal y deben, por lo tanto, permanecer siempre abiertos, en la forma y en la medida que permiten sus obligaciones familiares —si están casados— y profesionales, también a la missio ad gentes” (n. 27).
Me sirvo de esta feliz circunstancia para desearles a mis hermanos con los que tengo el gusto de contribuir a la difusión de SERVIR, un fecundo y alentador trabajo misionero. Y a ustedes, queridos lectores, les pido que hagan llegarnos sus opiniones, sugerencias y, si fuera posible, su ofrecimiento para cubrir algún servicio para este nuevo Informativo. A todos, mi profundo deseo de que celebren una muy feliz Pascua de Resurrección.

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