Obispo de Osnabrück -Alemania-, Franz-Josef Bode: «Debemos reconsiderar la conexión entre el celibato y el sacerdocio», y aboga por el diaconado femenino «como señal de reconocimiento, aprecio y el cambio de estatus de las mujeres en la Iglesia»

Cada vez son más las voces que afirman que el Sínodo para la Amazonía que tendrá lugar en el Vaticano en octubre traerá grandes cambios a la Iglesia universal. Voces como la del vicepresidente de los obispos alemanes, Franz-Josef Bode, quien espera que a partir de la cumbre sobre la Amazonía el celibato para los curas sea «enriquecido por otras formas sacerdotales de vida». O la del obispo de Essen, Franz-Josef Overbeck, quien está convencido de que el Sínodo representará una «ruptura» en la Iglesia tras la cual «nada volverá a ser lo mismo».

«Yo podría imaginar curas con familias y trabajos [civiles], parecidos a los diáconos, algunos de los cuales están casados y están trabajando», confesó Bode al periódico Neue Osnabrücker Zeitung. El también obispo de Osnabrück sugirió que estos «curas con vocación civil» podrían «celebrar la Eucaristía y llevar a cabo el correspondiente ministerio sacerdotal», del mismo modo que cualquier otro sacerdote. Según el prelado, este modelo de curas casados trabajadores «probablemente sea sugerido al Papa por los obispos de América Latina» en el Sínodo venidero. Sería algo con que Bode estaría de acuerdo, dado que, a su juicio, «debemos reconsiderar la conexión entre el celibato y el sacerdocio».

«Siempre necesitaremos a curas si queremos celebrar la Eucaristía adecuadamente», recordó Bode, añadiendo que a su modo de verlo «el celibato debe mantener siempre su debida y alta estimación, pero debe ser enriquecido por otras formas sacerdotales de vida». Días antes de que el Papa pareció descartar la posibilidad de que las mujeres sean ordenadas diaconisas, Bode también habló a favor de este ministerio «como señal de reconocimiento, aprecio y el cambio de estatus de las mujeres en la Iglesia» quienes en grandes números están activas en la caridad y en otros ministerios.

Obispo de Essen: En la Amazonía, «el rostro de la Iglesia local es femenino»

Por su parte, el obispo Overbeck explicó a la web de los obispos alemanes, katholisch.de, que el Sínodo para la Amazonía será una buena oportunidad para reconsiderar cuestiones como la moral sexual, el celibato obligatorio, el papel de las mujeres en la Iglesia o la estructura jerárquica de la Iglesia, cada vez más criticada como factor agravante en la crisis de los abusos

«De todo eso se hablará en el Sínodo sobre la Amazonía», señaló Overbeck, apuntando la «inmensa explotación» del medio ambiente, las violaciones de los derechos humanos de los indígenas o el «eurocentrismo» de la Iglesia también estarán sobre la mesa en la reunión de este octubre.

Sobre esta última cuestión, el obispo de Essen observó que las Iglesias de América Latina se están haciendo cada vez más independientes, debido en parte a que las Iglesias europeas no pueden permitirse enviar de misión a tantos sacerdotes como en el pasado. Por eso, recordó Overbeck, muchas iglesias locales en la región están empezando a ser gestionadas por mujeres religiosas. «El rostro de la Iglesia local es femenino», observó el obispo.

«Debemos reconsiderar la conexión entre el celibato y el sacerdocio», afirma el obispo de Osnabrück, Franz-Josef Bode, quien también aboga por el diaconado femenino «como señal de reconocimiento, aprecio y el cambio de estatus de las mujeres en la Iglesia»

Obispo de Essen, Franz-Josef Overbeck: En la Amazonía, «el rostro de la Iglesia local es femenino»

Cada vez son más las voces que afirman que el Sínodo para la Amazonía que tendrá lugar en el Vaticano en octubre traerá grandes cambios a la Iglesia universal. Voces como la del vicepresidente de los obispos alemanes, Franz-Josef Bode, quien espera que a partir de la cumbre sobre la Amazonía el celibato para los curas sea «enriquecido por otras formas sacerdotales de vida». O la del obispo de Essen, Franz-Josef Overbeck, quien está convencido de que el Sínodo representará una «ruptura» en la Iglesia tras la cual «nada volverá a ser lo mismo».

«Yo podría imaginar curas con familias y trabajos [civiles], parecidos a los diáconos, algunos de los cuales están casados y están trabajando», confesó Bode al periódico Neue Osnabrücker Zeitung. El también obispo de Osnabrück sugirió que estos «curas con vocación civil» podrían «celebrar la Eucaristía y llevar a cabo el correspondiente ministerio sacerdotal», del mismo modo que cualquier otro sacerdote. Según el prelado, este modelo de curas casados trabajadores «probablemente sea sugerido al Papa por los obispos de América Latina» en el Sínodo venidero. Sería algo con que Bode estaría de acuerdo, dado que, a su juicio, «debemos reconsiderar la conexión entre el celibato y el sacerdocio».

«Siempre necesitaremos a curas si queremos celebrar la Eucaristía adecuadamente», recordó Bode, añadiendo que a su modo de verlo «el celibato debe mantener siempre su debida y alta estimación, pero debe ser enriquecido por otras formas sacerdotales de vida». Días antes de que el Papa pareció descartar la posibilidad de que las mujeres sean ordenadas diaconisas, Bode también habló a favor de este ministerio «como señal de reconocimiento, aprecio y el cambio de estatus de las mujeres en la Iglesia» quienes en grandes números están activas en la caridad y en otros ministerios.

Obispo de Essen: En la Amazonía, «el rostro de la Iglesia local es femenino»

Por su parte, el obispo Overbeck explicó a la web de los obispos alemanes, katholisch.de, que el Sínodo para la Amazonía será una buena oportunidad para reconsiderar cuestiones como la moral sexual, el celibato obligatorio, el papel de las mujeres en la Iglesia o la estructura jerárquica de la Iglesia, cada vez más criticada como factor agravante en la crisis de los abusos

«De todo eso se hablará en el Sínodo sobre la Amazonía», señaló Overbeck, apuntando la «inmensa explotación» del medio ambiente, las violaciones de los derechos humanos de los indígenas o el «eurocentrismo» de la Iglesia también estarán sobre la mesa en la reunión de este octubre.

Sobre esta última cuestión, el obispo de Essen observó que las Iglesias de América Latina se están haciendo cada vez más independientes, debido en parte a que las Iglesias europeas no pueden permitirse enviar de misión a tantos sacerdotes como en el pasado. Por eso, recordó Overbeck, muchas iglesias locales en la región están empezando a ser gestionadas por mujeres religiosas. «El rostro de la Iglesia local es femenino», observó el obispo.

Fuente: religiondigital.org

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