Monseñor Canecín -Goya, Argentina- animó a los Diáconos a proclamar a Jesús con firmeza y valentía

El obispo de Goya, Monseñor Adolfo Ramón Canecin, presidio una misa en la celebración del Día del Diacono que se recordó recientemente, en honor a San Lorenzo mártir, uno de los diáconos de la Iglesia romana. Recomendó “llevar adelante este hermoso compromiso de ser espejos de Cristo servidor”.

Los diáconos permanentes se reunieron con el Obispo en la parroquia San Antonio de Colonia de Carolina, localidad distante a 8 kilómetros al este de Goya, para celebrar su día y compartir la celebración eucarística que fue concelebrada por varios sacerdotes del clero diocesano.

“Acompañemos a nuestros diáconos -pidió el pastor diocesano-, orando por ellos y sus familias para que el ejemplo del diácono San Lorenzo, les conceda proclamar a Jesús con “firmeza y valentía, con generosidad y constancia heroica”.

SERVIR

Monseñor Adolfo Canecin saludo a los diáconos distribuidos en los siete departamentos de esta diócesis, señalando que San Lorenzo supo vivir “a la manera de Jesucristo”, que “no vino a ser servido sino a servir” haciendo referencia al Evangelio de San Mateo (20, 28) porque “los discípulos están llamados a servir” y con estas palabras señala que “en la comunidad cristiana el modelo de autoridad es el servicio”.

San Lorenzo “supo administrar el Cuerpo y la Sangre de Jesús al servicio de los más pobres” descubriendo en ellos la “riqueza” de la Iglesia” la misma que supo ofrecer cuando le pidieron que entregue “los pobres”.

Agradeció la respuesta cuando “Dios los llamo” y porque “supieron construir” su condición laical en el “matrimonio y en el seno de sus familias” reconociendo también “sus testimonios de laicos”.

Resalto que supieron “afinar el oído, la mente y el corazón” porque además de la vocación laical “Dios le ofreció y los convoco para participar del ministerio jerárquico” atraves del diaconado permanente que les permitió “configurarse con Cristo siervo”.

“El Espíritu Santo les regalo el discernimiento, la capacidad de conjugar y conciliar esta doble espiritualidad laical que les lleva a vivir su vida de laicos insertos en el corazón del mundo, tratando ser luz y fermento de las realidades temporales” en los lugares de trabajo y en el hogar.

Agradeció también por “llevar adelante este hermoso compromiso de ser espejos de Cristo servidor” animando a las comunidades entregando el “pan de la Palabra y de la Eucaristía, el agua del bautismo y la bendición de Dios sobre las casas y las cosas y, también aquellos que parten de este mundo al Padre, rezando en las exequias, bendiciendo a los matrimonios que deciden unir sus vidas para siempre”.

Animo a los diáconos a “seguir adelante” reconociendo que algunos con muchos años de vida y de servicios “hoy visitados por la hermana enfermedad, están un poco condicionados y limitados” pero sigue cumpliendo con “esta noble vocación” y algunos en otras etapas de la vida “iniciando el ministerio diaconal” dirigiéndose a los recientemente ordenados.

SAN LORENZO

A comienzos del mes de agosto del año 258, el emperador emitió un edicto ordenando matar a todos los obispos, curas y diáconos. El 6 de agosto, el Papa Sixto II fue capturado en una catacumba. Cuando era llevado al cadalso, su diácono (Lorenzo) lo seguía llorando y pidiendo morir por Cristo. Sixto le dijo que en 3 días lo seguiría y le encargó que “repartiera los bienes de la Iglesia entre los pobres para evitar que cayeran en manos de los perseguidores”.

Lorenzo pasó toda la noche visitando a los pobres y repartiendo las riquezas. Al día siguiente el prefecto se las pidió, por lo que el diácono llevó a la puerta del funcionario a todos los cristianos pobres, junto con ciegos, cojos y mancos y le dijo que ésa era la riqueza de la Iglesia.

El 10 de agosto del mismo año, Lorenzo también sufrió la muerte de un mártir.

El instrumento de su tortura, una parrilla, se convirtió en distintivo de su triunfo, siendo enterrado su cuerpo en el cementerio de Campo Verano, que desde entonces fue llamado con su nombre.-

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Las siguientes reglas del RGPD deben leerse y aceptarse:
Este formulario recopila tu nombre, correo electrónico y e contenido para que podamos realizar un seguimiento de los comentarios dejados en la web. Para más información revisa nuestra política de privacidad, donde encontrarás más información sobre dónde, cómo y por qué almacenamos tus datos. Si das tu consentimiento entendemos que estas de acuerdo con nuestra política de protección de datos.