Alba Marina Juarez Cajas de Gomez Carnet presentò en la Universidad Rafael Landivar, en el Campus de QuETZALTENANGO (Guatemala), en el ano 2015, su Tesina de Licenciatura en Teologia:"EL DIACONADO PERMANENTE, UN SERVICIO NECESARIO EN LA IGLESIA; DESDE LA PERSPECTIVA DE LA DIÓCESIS DE SAN MARCOS".

El trabajo es de interes por varias razones: esta realziado por una teòloga, en un diòcesis que no cuenta con el diaconado permanente, en un pais con apensa unos pocos diaconos.

Trascribimos a continuaciòn el capitulo referido a las conclusiones, mas abajo se detalla el indice total de la Tesina

Factores que Justifican el Establecimiento1 del Diaconado Permanente en la Diócesis de San Marcos

Entre las necesidades de laicos y laicas de cada una de las comunidades que conforman la diócesis, está la asistencia espiritual, doctrinal, litúrgica y humana, en forma continua y permanente. Ya que una comunidad no puede vivir aislada e indiferente de los servicios que la Iglesia como depositaria de la fe, debe brindar a todas las personas que necesitan de la fortaleza divina. La Iglesia, mensajera del amor y de la misericordia de Cristo está llamada a llenar ese vacío de Dios que hay en el corazón de mucha gente, que por la imposibilidad de acudir permanentemente al templo a recibir el alimento y la fortaleza espiritual, ha ido perdiendo la oportunidad de conocer los misterios de la vida cristiana que se viven en la liturgia eucarística, en la Palabra de Dios, en la Sagrada comunión, en el estudio y meditación de las Sagradas Escrituras, del Magisterio y de los documentos de la Iglesia.

La mayor parte de las parroquias de la diócesis sufre por la poca asistencia pastoral, especialmente en las comunidades rurales, en donde a un solo párroco le es imposible cubrir las necesidades espirituales y formativas. La educación en la fe en estos lugares es deficiente; los presbíteros están apoyados en la colaboración de los agentes de pastoral, de catequistas y de coordinadores de cada comunidad quienes son los mensajeros de la Buena nueva, y como quedó apuntado antes, adolecen de la formación necesaria para hacer eficaz el trabajo pastoral; en este campo los diáconos permanentes llenarían el vacío existente y complementarían el esfuerzo que actualmente realizan los presbíteros con sacrificio, amor y dedicación por la salvación de las almas.

Esta es la realidad de la Iglesia local, por lo que es necesario revisar las causas y efectos ocasionados por la falta de suficientes servidores y misioneros en la diócesis, antes de plantear soluciones. Por eso, con el buen ánimo de “ser críticos de la iglesia sin dejar de amarla”, como dice San Agustín, se expone a continuación lo que por simple observación se vive en la experiencia laical y que se añora cambiar y mejorar:  Misión evangelizadora: En el mundo secular existe una latente necesidad de Dios que no es satisfecha plenamente por la Iglesia, porque los sacerdotes no se pueden dedicar a ello por la multiplicidad de sus funciones, además algunos de ellos caen en el sacramentalismo y el ritualismo, lo que la misma Iglesia rechaza en una actitud autocrítica; por otro lado, los agentes de pastoral se encierran en su círculo y los laicos bautizados no tienen la preparación ni el deseo genuino de ser los portadores de la Buena Nueva para realizar la misión evangelizadora.

 Evangelización continua y permanente: Muchos católicos bautizados y principalmente los recién iniciados se quejan constantemente por la falta de evangelizadores que les transmitan el fervor evangélico por medio de la predicación de la Palabra en forma continua, permanente, metódica y respaldada por el buen testimonio. La evangelización es en realidad esporádica e informal y aún se siguen utilizando métodos anticuados e inadecuados, convirtiendo las celebraciones y la predicación en actos aburridos y poco atractivos.

 Formación de agentes de evangelización: Periódicamente se imparten talleres y cursos para la formación de catequistas y predicadores, pero estos carecen de profundidad y continuidad; los ministerios (lectores, de la Sagrada Comunión y visitadoras de enfermos) organizan uno o dos retiros al año e internamente realizan una reunión semanal para la calendarización de sus actividades, pero muy pocas veces para formarse; los grupos corales que en muchas parroquias son numerosos, aparte de su servicio sólo se reúnen para ensayar los cantos y con raras excepciones invitan a un expositor para que les imparta un tema; los movimientos de Iglesia (cursillos de cristiandad, movimiento familiar cristiano, pastoral familiar, movimiento kerigmático, etc.), programan reuniones semanales para preparar sus retiros de acuerdo a los lineamientos del método de cada movimiento. Se dan casos en donde se le da más importancia a los métodos que a las Sagradas Escrituras.

 Contacto personal del clero y los fieles: El Obispo programa una visita pastoral por año a cada parroquia la que se realiza en las sedes parroquiales y muy raras veces un Obispo tiene la posibilidad de tener contacto con las comunidades más alejadas, entonces son los presbíteros los que más están en relación con ellas, pero por razones de tiempo y distancia todo se limita a la celebración de las Eucaristías, que aunque es la médula de la fe católica; en algunas comunidades alejadas se programa una vez por mes y en algunas ocasiones no se lleva a cabo. Si el católico sabe que la Eucaristía es el culmen de su fe, la falta de ella explica su enfriamiento y alejamiento de la Iglesia, de la misma manera esa falta de contacto es notoria en la asistencia espiritual para el consejo oportuno y en la unción a los enfermos.

 La barrera del idioma Actualmente se han ordenado algunos sacerdotes originarios del altiplano marquense que hablan el idioma de la región en que sirven, pero aún hay parroquias en donde los presbíteros no hablan la lengua autóctona, algunos sacerdotes extranjeros como por ejemplo, el Padre Eric Groolos de origen Belga, que atiende la parroquia de San Miguel Ixtahuacán, ha aprendido el idioma predominante de la región, lo que es un mérito digno de reconocer en él, pero éste es un hecho aislado.

Los puntos expuestos anteriormente provocan en gran medida, entre otras cosas, el fenómeno de la migración de católicos a otras Iglesias y los que se quedan en ella frecuentemente se mantienen en un estado de infantilismo religioso; en otros casos se observan los llamados católicos de nombre, que son los bautizados que muy raras veces asisten a la Iglesia pero se siguen identificando como tales; los tibios, que permanecen pasivos en la Iglesia; los indolentes, que no les preocupa el estado de la Iglesia; los católicos de tradiciones, que son miembros de cofradías, de hermandades y comités de fiestas patronales, que una vez realizada la actividad que les interesa, se ausentan; los católicos de misa dominical; los que asisten a la Iglesia sólo en ocasiones especiales; los católicos de Semana Santa, que se acercan a la Iglesia solamente en estas fechas; los católicos activistas, que les gusta realizar actividades sociales y religiosas pero no profundizan su fe. Y no son pocos los católicos de prácticas obscuras y nefastas, como es el caso de los que siendo católicos practican el espiritismo, la brujería, la magia negra, el tarot, la lectura de las cartas y creen en la predestinación y el horóscopo.

Todo esto sucede frente a la mirada fría de los católicos soberbios que en lugar de trabajar en la repesca, dicen frases como: “los católicos estamos cabales”; “lo importante no es el número sino la calidad”; “los que se quieran ir que se vayan porque nadie es imprescindible”; “con usted o sin usted la Iglesia sigue su camino”; estas son expresiones de católicos individualistas que se olvidan de las enseñanzas de Jesús en la parábola de la oveja perdida (Cfr. Lc 15,4-7).

Para darle solución a la problemática y activar por fin la nueva evangelización deseada por Juan Pablo II “nueva en su ardor, nueva en sus métodos y nueva en su expresión” y porque “solo una iglesia evangelizada es capaz de evangelizar”;2 es conveniente, como una parte de la solución, seguir promoviendo las vocaciones sacerdotales y establecer el diaconado permanente, para hacer más completo y eficaz el trabajo de la jerarquía en la Iglesia.

Se propone el establecimiento del diaconado permanente en esta diócesis, tomando en cuenta que la realidad de la Iglesia sigue siendo la misma que hace dos mil años, cuando los apóstoles reconocieron la imposibilidad de cumplir sólo ellos la tarea misionera y pidieron a la asamblea que eligieran a hombres probos para ayudarlos en la misma (Cfr. He 2,6). Por el momento, para los católicos comprometidos sigue siendo una utopía contar con diáconos permanentes casados, que con la premisa de un buen testimonio, asuman con responsabilidad cristiana los roles establecidos por la Iglesia y enunciados en un apartado específico en esta misma tesis.

Es alentador pensar en una Iglesia más viva y activa como la propone el Concilio Vaticano II y como parte de esa renovación contar en una primera etapa con un diacono permanente residente en cada parroquia, quien siendo parte de la misma pueda transmitir a los laicos su fervor evangélico a través de la predicación de la Palabra, al mismo tiempo poniendo sobre sus hombros la responsabilidad de la formación doctrinal, litúrgica y humana de los agentes de pastoral, para que éstos a su vez se conviertan en multiplicadores confiables de la sana doctrina en sus respectivos medios de perseverancia y que la resonancia del Evangelio llegue hasta las entrañas mismas de la familia y sea el impulso constante para una conversión personal conveniente.

La función social es inherente al diaconado permanente porque los diáconos no sólo contribuirían a la relación entre el Obispo y los laicos, sino también por esa misma condición serían el puente entre la Iglesia y el mundo, como se propuso en las jornadas de pastoral organizadas por la conferencia episcopal española, “una Iglesia en salida es una Iglesia de puertas abiertas para acoger y recibir, escuchar y comprender, proponer y acompañar, para salir a buscar”,3 en alusión a la exhortación Evangelii Gaudium del Papa Francisco que invita a “salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas la periferias que necesitan la luz del Evangelio”,4 para impregnar los ambientes con el mensaje de Cristo, promoviendo un cambio de estructuras sociales que hagan posible realmente la búsqueda y realización del bien común.

Reflexión final: El estudio realizado permite valorar uno de los más preciados tesoros que la Iglesia fundante creó y que se ha guardado durante siglos, cuyo restablecimiento es urgido por el Concilio Vaticano II, para que la Iglesia enfrente los retos que el progresivo secularismo y la escasez de vocaciones sacerdotales le impone. Ese tesoro constituido por el diaconado permanente puede convertirse en el medio que impulse a la Iglesia de este siglo a un verdadero aggiornamento como fue el sueño del Papa Juan XXIII. Se concluye este tema de tesis con la esperanza que el servicio del diaconado permanente no se siga viendo con indiferencia, sino que sea valorado y tomado en cuenta por la Iglesia, como un servicio imprescindible y necesario en cada una de las parroquias de la diócesis de San Marcos.

 

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1 Se usa la palabra establecimiento tomando en cuenta que en esta Iglesia particular no ha existido antes el ministerio del diaconado permanente.

2  Documento de Santo Domingo, n. 23

3 ÁVILA Andreu, noticias CEE, mayo 2015, Obispo Taltavull, Una iglesia en salida es una Iglesia de puertas abiertas, Església de Barcelona, Arxidiocesana. Disponible en: http://www.esglesiabarcelona.cat/node/6315?lang=es&

4 Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium n.20

 

 


INDICE DE LA INVESTIGACION

INTRODUCCIÓN ........................................................................................................ 1 JUSTIFICACIÓN ........................................................................................................ 3

CAPÍTULO I EL DIACONADO PERMANENTE EN LA IGLESIA

CAPÍTULO II AUSENCIA DEL DIACONADO PERMANENTE EN LA HISTORIA DE LA DIÓCESIS DE SAN MARCOS

CAPÍTULO III SITUACIÓN ACTUAL DEL SERVICIO PASTORAL EN LA DIOCESIS DE SAN

CONCLUSIONES ......................................................................................... 85

SUGERENCIAS PASTORALES .................................................................. 88 BIBLIOGRAFÍA ............................................................................................ 91 ANEXOS ....................................................................................................... 95