Diác. Gonzalo Eguía

Coordinador de Servir en las periferias

Bilbao, España, 1 de diciembre de 2018

Escuchando el grito de los pobres

El mes de noviembre hemos celebrado la segunda Jornada Mundial de los pobres, el Informativo recoge el Mensaje que el Papa Francisco ha dirigido por este motivo bajo el título "Este pobre gritó y el Señor lo escuchó", en clara referencia al salmo 34,7. El Papa invita a toda la Iglesia, pero de forma particular a los diáconos, por haber sido ordenados “para el servicio de los pobres”, a vivir la Jornada "como un momento privilegiado de nueva evangelización. Los pobres nos evangelizan, ayudándonos a descubrir cada día la belleza del Evangelio...  Sintámonos todos, en este día, deudores con ellos, para que tendiendo recíprocamente las manos unos a otros, se realice el encuentro salvífico que sostiene la fe, vuelve operosa la caridad y permite que la esperanza prosiga segura en su camino hacia el Señor que llega".

En este sentido, la Didascalia Apostolorum ya afirmaba que el diácono debía ser «el oído y la boca del Obispo, su corazón y alma». El Papa Francisco interpretando este texto, en su felicitación a la Curia romana del año pasado, afirmaba: "el diácono es el custodio del servicio en la Iglesia. Pienso que no es casualidad que el oído sea el órgano para oír sino también para el equilibrio; y la boca el órgano para saborear y para hablar”.  

Escuchar el grito de los pobres se convierte de esta forma en una función específica y característica del diácono.

Escuchar conlleva encontrase, acoger, posibilitar un silencio interior, no juzgar, ponerse en el lugar del otro y otra... Hacer realidad la escucha evangélica, al estilo del Señor Jesús, convoca al diácono a no prejuzgar, a mostrar ante todo y sobre todo los abrazos de Dios siempre abiertos al amor , el acompañamiento y el perdón.

El grito –como el del pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamin que presenta la portada de este Informativo- pone de manifiesto siempre una realidad interior, que si bien en ocasiones puede mostrar alegría, en la mayoría de las veces es testimonio de dolor, exclusión, angustia, quiebra existencial, desesperanza... Los gritos de este mundo convocan al diácono a conocer el alma de los seres humanos, sus hermanos y hermanas, a empatizar con sus historias personales, a poner en ellas el bálsamo de Dios, que nunca abandona a sus hijos e hijas.

De los pobres, de aquellos que  siguen siendo hoy los preferidos y preferidas de Dios. Con rostros y vidas tan diversas y complejas, pero que en cualquier caso, comparten el hecho de que se les ha arrebatado la dignidad de ser sus hijas e hijos. El diácono se siente convocado a manifestar con su vida y su ministerio que la preferencia de Dios por los pobres, es también su l preferencia y la de la Iglesia. 

Escuchar el grito de los pobres en primer lugar para dejarnos evangelizar por ellos, por los testimonios de sus vidas tantas veces rotas, es decir, para descubrir en la complejidad de sus existencias la Buena Noticia de un Dios que nos ama hasta el extremo. Escuchar el grito de los pobres, también para que cada una y cada uno de ellos sientan en sus vidas, de manera activa y real, por medio del amor de sus semejantes, que Dios los escucha siempre.

Desde Roma hemos conocido la visita que el cardenal Angelo De Donatis, vicario general de Roma, ha realizado a la Parroquia de San Estanislao, confiada a un diácono permanente como diaconía de la Prefectura. 

El CEBITEPAL vuelve a convocar el curso de Diplomado en Teología del diaconado permanente, que se llevará a cabo en el mes de junio de 2019, en México. 

Tristemente se ha hecho pública la noticia de que en la diócesis de Linares (Chile) un diácono ha sido aportado del ministerio por acusación de abuso, tras haberse auto inculpado el propio diácono.

Destacan las palabras que el cardenal de Bombay, Oswald Gracias, ha dirigido en relación con el papel significativo del ministerio diaconal puede tener en la Nueva Evangelización.  

En España se han sucedido varias actuaciones. La Conferencia Episcopal (CEE) publicó el número de diáconos por diócesis. Además, ha tenido lugar el encuentro de delegados diocesanos de los diáconos permanentes, lo que ha llevado a que el secretario de la Comisión del Clero de la CEE. Juan Carlos Mateos, diera una entrevista en la que destaca que los “datos dicen que el diaconado es una vocación emergente”. Por último, se ha conocido que un colectivo de veintidós diáconos junto a doscientos sesenta y cinco presbíteros ha escrito una carta abierta sobre el momento político que vive Cataluña.

Son muchas las noticias que tienen que ver con las asambleas diaconales que se están llevando en Brasil para designar los candidatos a la presidencia y cargos directivos de la Comisión Nacional de diáconos de Brasil, que serán elegidos en la Asamblea General que se llevará a cabo entre el 4 y el 7 de abril en  Goiânia.

Desde Colombia nos llegan los ecos del Encuentro de formación para diáconos que tuvo lugar en Bogotá los días 10 y 11 del mes pasado.

En Uruguay la Conferencia Episcopal ha renovado sus cargos, eligiendo a monseñor Carlos Collazi como nuevo responsable de la Comisión Nacional para el diaconado permanente.  

En el apartado de Retazos de historia del diaconado iberoamericano se ofrece un resumen del proceso vivido en Venezuela.

En cuanto a artículos y publicaciones destacan: la última entrega del diácono Alberto Jaimez sobre “Diaconado político”, la quinta entrega del diácono Enzo Petrolino sobre “El diácono a la luz de la Evangelii Gaudium”, los artículos, que con motivo del cincuenta aniversario del diaconado en EEUU ha publicado The Catholic Herald, y el artículo sobre la formación intelectual del diácono David A, López.

Comienza hoy un nuevo Adviento, un tiempo propicio para seguir escuchando los gritos de nuestros hermanos y hermanas. Viviremos dentro de unas semanas la respuesta a esos gritos, "un niño envuelto en unos pañales y acostado en un pesebre", la respuesta definitiva de un "Dios con nosotros". Os deseamos una santa, feliz y solidaria Navidad.

En nombre del Equipo de Redacción y Coordinación, un fraternal abrazo.