Diócesis de Río Cuarto, Argentina: el diaconado una opción para hombres casados que crece dentro de la Iglesia

En algunas semanas se ordenarán 6 personas que se están formando desde hace 7 años dentro de la Diócesis de Río Cuarto. Desarrollarán algunas de las atribuciones más importantes de los sacerdotes, sin dejar de lado a sus familias.

Aunque se trata de una figura que data desde los orígenes de la Iglesia, en los últimos años, dentro de la Diócesis de Río Cuarto, la posibilidad de formarse como diácono permanente es una opción que ha registrado un crecimiento entre los hombres casados. En diálogo con Puntal, el padre Diego Rebuffo, uno de los formadores, aseguró que actualmente hay unos 12 diáconos activos en el sur de Córdoba y remarcó que hay otras 18 personas que se están preparando para ordenarse.

“En la Diócesis de Río Cuarto hay 12 diáconos activos. Algunos de ellos, por su edad, tienen cierta limitación física, hecho que repercute en la actividad pastoral. La escuela de formación pastoral San Esteban tiene actualmente 18 candidatos, 6 de los cuales se ordenarán en el mes de septiembre”, precisó el sacerdote que está a cargo de la parroquia de Ucacha.

-¿Sólo pueden ser diáconos los hombres?

-Sí, el orden sagrado en la Iglesia es para los hombres.

-¿Sí o sí tienen que ser hombres casados?

-No, también pueden ser hombres solteros, pero de ser así tienen que hacer promesa de celibato al igual que los sacerdotes. Es decir, antes de ordenarse como diáconos, las personas tienen que definir su estado.

-¿Qué tareas desarrolla el diácono?

-La diferencia entre el diácono y el sacerdote pasa por la celebración de los sacramentos. El diácono puede bautizar, celebra el matrimonio y bendecir personas y objetos. Lo que no puede hacer el diácono, a diferencia del sacerdote, es celebrar la santa misa, dar la unción de los enfermos y prestar el sacramento de la confesión.

-¿La Iglesia incentiva la formación de nuevos diáconos?

-Este camino puede parecer nuevo en nuestra Diócesis, pero tiene 2 mil años de historia dentro de la Iglesia. En el mundo hay diáconos permanentes desde la época de los apóstoles. En la Diócesis de Río Cuarto comenzó hace unos 30 o 35 años, cuando se produjeron las primeras ordenaciones. Con su apertura, la Iglesia va teniendo nuevos rumbos y caminos. De a poco se va tomando conciencia de que a la Iglesia no la llevamos adelante únicamente los sacerdotes y de que hay una corresponsabilidad.

-¿Hay un crecimiento en la cantidad de diáconos?

-Dentro de nuestra Diócesis, desde hace 15 años a esta parte, hay un aumento en las vocaciones al diaconado.

-¿El crecimiento pasa por el hecho de que no es necesario practicar el celibato o cree que eso va por otro camino?

-Más que creerlo, es así. Desde la época de los apósteles es así. El sacerdote, antes de ordenarse como tal, se ordena de diácono transitorio. El diaconado de los hombres casados es permanente.

-Además de usted, ¿quiénes forman parte del equipo de formadores de diáconos permanentes?

-Está el obispo, Adolfo Uriona, el párroco de Levalle, Ariel D’Andrea, el de Holmberg, Javier Morelli, el de la parroquia Espíritu Santo de Río Cuarto, Raúl Frega, y el padre Carlos Forcato, formador del Seminario. También participa Daniel Roldán, un diácono permanente de la parroquia Espíritu Santo.

Los 6 candidatos

En la etapa final del proceso de formación, los 6 candidatos que se ordenarán de diáconos permanentes el mes que viene conversaron con Puntal respecto a las implicancias del cargo que ocuparán dentro de la Iglesia.

Sandro Báez, de la parroquia San Roque de Río Cuarto, contó que su ordenación será el 8 de septiembre y dijo que inició este camino después de sentir un llamado para hacerlo.

“Fue un llamado. Hace varios años tuve una entrevista y, luego de un discernimiento, lo abordé con mi familia y tomé la decisión de empezar este camino. La preparación lleva su tiempo. Hemos tenido encuentros cada 15 días. Es un proceso de estudio y formación. El crecimiento y el aprendizaje son permanentes. El apoyo de los formadores ha sido fundamental”, comentó Báez.

Raúl Chirino se ordenará el 22 de septiembre en la capilla Santa Paula de Carnerillo en una ceremonia que comenzará a las 10 de la mañana.

“Estoy casado y tengo tres hijos. Estamos en este camino por un llamado de Dios al que le hemos dicho que sí. Estudiamos y nos preparamos para cumplir con las tareas propias de los diáconos. Cuando surgió la posibilidad, un sacerdote nos presentó las condiciones y, después de pensarlo, empezamos a formarnos”, relató Chirino.

En tanto, el 7 de septiembre a las 19.30 horas en la iglesia Catedral de Río Cuarto será el turno de Adolfo Guido, quien al igual que sus pares está casado y tiene dos hijos.

“Trabajo en un estudio contable. La formación como diácono parte de una vocación. Estamos preparándonos desde el 2013”, afirmó Guido.

-¿Qué implica para usted llegar a ser diácono?

-La implicancia en lo personal pasa por estar al servicio de la Iglesia y del pueblo de Dios. Es una especie de conversión en la que uno ya no sólo es imagen de uno mismo sino de esa Iglesia.

-¿Cómo lo tomó su familia?

-Bien, lo tomó bien. Hubo que acomodarse a medida que pasó el tiempo, pero siempre sentí el apoyo y el respeto de mis familiares por lo que yo sentía.

-¿Y en el trabajo?

-Gracias a Dios en el trabajo respetan mucho mi vocación. Es una doble función en la que se tienen actividades como hombre casado y actividades dentro de la Iglesia. Si bien uno será diácono todo el día, hay que respetar los lugares y acomodarse.

El 21 de septiembre a las 20 horas en la parroquia Nuestra Señora de la Asunción de Alejandro Roca será ordenado diácono permanente Arturo Sargiotto, quien señaló que hace años que está ligado a todo lo que tiene que ver con la Iglesia.

“Entré en una etapa de discernimiento hace 7 años, cuando uno descubrió la vocación de servicio. La finalidad de todo esto es el servicio, llegar a los más necesitados. Cuando empecé este camino dejé mi actividad laboral. Estoy casado y tengo 4 hijos”, aseguró.

David Bosshardt es uno de los dos candidatos que pertenecen a la parroquia San Antonio de Padua de Isla Verde, donde las ordenaciones serán el 14 de septiembre. En diálogo con este diario, manifestó su alegría y dijo que espera que se cumplan todas las expectativas que se le generaron.

“Estoy casado, tengo dos hijas de 9 y 14 años y soy docente. Hace años que vengo formando parte de un proceso de formación espiritual, intelectual y pastoral. Todo ha salido muy bien, gracias al apoyo de mi familia. Es un momento de especial alegría”, aseveró.

-¿Cómo se le explica a alguien que no sabe qué es ser diácono permanente?

-Soy de un pueblo, donde no es habitual la figura del diácono. De hecho, en Isla Verde no ha habido diáconos hasta ahora. El diácono tiene una espiritualidad muy particular que se complementa con la actividad del párroco. Si bien nosotros colaboraremos con las actividades pastorales propias de la parroquia, seguiremos insertos en nuestro mundo laboral y personal. Se trata de una doble sacramentalidad dada por el matrimonio y el orden sagrado.

Por último, Néstor Gatti, también de Isla Verde, dijo que si bien el diaconado se está difundiendo recién ahora, hace tiempo que se viene formando.

“Estoy casado y tengo tres hijos. Empezamos a caminar este camino hace 7 años. Hemos vivido momentos muy importantes. Los formadores nos han ayudado mucho en nuestro crecimiento. La invitación vino de parte de un sacerdote. Aunque la actividad es intensa, uno la va combinando con las actividades laborales. En mi caso, trabajo de manera independiente por lo que me puedo acomodar los tiempos”, concluyó Gatti.

Nicolás Cheetham.

Fuente: puntal.com.ar

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