"Diácono, para servir", Primera Jornada Diocesana del Diaconado en la diócesis de Bilbao, España.

Hace doce años de la instauración en la diócesis de Bilbao del diaconado como ministerio estable, son siete los diáconos permanentes de la diócesis y varios los aspirantes y candidatos que disciernen su vocación.
Hace tres años el Obispo diocesano don Mario Iceta Gabicagogeascoa promulgaba el Directorio para la formación, ministerio y vida de los diáconos permanentes en la diócesis de Bilbao, donde recogía la necesidad de “sensibilizar y promocionar en la comunidad diocesana la naturaleza y misión del diaconado permanente mediante campañas vocacionales”.
Con este fin, el próximo domingo día 4 de octubre tendrá lugar en la diócesis de Bilbao la primera Jornada Diocesana del Diaconado. Esta jornada pretende ser un medio para trabajar la sensibilización y promoción del diaconado permanente en las comunidades cristianas. El lema de la Jornada es “Diáconos, para servir” recogido en el cartel anunciador de la campaña.
Recogemos a continuación la carta que el obispo diocesano ha enviado a todos los miembros de la comunidad diocesana como presentación de la Jornada.
Muy queridos hermanos y hermanas:
Hemos esperado con ardua pasión la madurez suficiente en el tiempo para instaurar el día del diaconado permanente en el calendario litúrgico de nuestra diócesis. Como bien sabéis, mi antecesor don Ricardo Blázquez, recuperó hace 12 años este ministerio que se remonta desde la era apostólica de la Iglesia. Desde su implantación en Bilbao como grado propio y estable, son siete los diáconos que tenemos en la Iglesia de Bizkaia, y un número similar de aspirantes y candidatos realizando sus estudios en Teología.
Los diáconos actúan en comunión con su Obispo y el presbiterio, in persona Christi servi, para el servicio de la Palabra, del altar y de la caridad, con especial solicitud por los pobres y los enfermos. Así lo ha querido la Iglesia recuperando este ministerio en el Concilio Vaticano II, hace ahora 50 años, con una particularidad especial; la de que pueda ser conferido también a hombres casados. Esta intencionalidad del Concilio buscaba la manera de manifestar una mayor cercanía de la jerarquía de la Iglesia con el laicado (AG, 16), a través de hombres que comparten los desafíos que la vida civil plantea a los fieles laicos y a las familias cristianas. En nuestro caso, cinco de nuestros diáconos son casados y dos viven el carisma del celibato.
Acabo de regresar del Encuentro Mundial de la Familia que ha tenido lugar en Filadelfia y me dispongo a partir para el Sínodo de la Familia que dará comienzo ese mismo día que celebraremos la jornada diocesana del diaconado. Pido una especial oración por las esposas de los diáconos quienes aceptaron con generosidad la vocación y entrega de sus esposos a las órdenes sagradas. También pido una especial oración por sus hijos; el Señor quiso nacer en el seno de una familia donde san José supo cuidar y custodiar la vocación de María y de su hijo Jesús.
Quisiera por último, con este día, animar a toda nuestra Iglesia a descubrir la llamada vocacional que Dios nos hace a cada uno. En primer lugar, una vocación originaria a vivir la filiación divina desde el inmenso don de la vida. En segundo lugar, una llamada vocacional a descubrir que esa identidad filial pertenece indefectiblemente a todos los que nos rodean y que, por ello mismo, nos constituye como hermanos y hermanas, los unos de los otros. Toda la vida de un cristiano es vocacional, es la llamada particular de Dios para llevar a cabo una misión en nuestra vida.
Por ello, pido a todos los fieles cristianos de nuestra diócesis que en este día de reflexión y oración por la vocación al diaconado preguntemos al Señor en lo más íntimo de cada uno, al igual que lo hizo san Francisco de Asís, diácono: «Señor, ¿qué quieres que haga?» Invito a que las comunidades que lo deseen puedan pedir a la Comisión Diocesana del Diaconado Permanente que les visite para explicar este ministerio.
Deseo manifestar en nombre de toda la diócesis el agradecimiento sincero por la labor perseverante y humilde que ejercen los diáconos de nuestra Iglesia. Es una auténtica gracia de Dios contar con ellos en las diversas comunidades cristianas donde ejercen el ministerio. Os invito sinceramente a conocerles personalmente; cuentan con mi apoyo, mi afecto, mi gratitud y pido para ellos la intercesión amorosa de la Virgen de Begoña. 
Mario Iceta Gabicagogeascoa
Obispo de Bilbao

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