Diácono Alirio Cáceres Aguirre, diácono permanente de la arquidiócesis de Bogotá, evangelizando con el mimo

Oikos, el mimo ecológico que traduce en gestos Laudato Si’

Desde hace 23 años Alirio Cáceres Aguirre, diácono permanente de la arquidiócesis de Bogotá, a través de su personaje encuentra la manera de acercarse desde la ternura y la alegría de un Evangelio inculturado al servicio del cuidado de la creación.

El pasado 22 de septiembre, el mundo celebró el Día Internacional del Mimo, en memoria de Marcel Marceau, el francés que inmortalizó este arte que, sin palabras, cuenta historias por medio de movimientos y expresión corporal. Así lo viene haciendo desde hace 23 años Alirio Cáceres Aguirre, diácono permanente de la arquidiócesis de Bogotá y referente latinoamericano de ecoteología de Cáritas América Latina y el Caribe, a través de su personaje Oikos, el mimo ecológico, que con el poder del cuerpo traduce en gestos la encíclica Laudato Si’.
“No soy profesional de artes escénicas, solo soy un aficionado, admirador de Marcel Marceau”, confiesa Cáceres, aunque de muy joven formó parte del colectivo teatral Apagonía, en ese entonces participó en el montaje “El loco de Asís”, una pieza inspirada en la vida de San Francisco de Asís. Si bien el grupo desapareció “me quedó la vena artística con esa conversión ecológica y espiritual”, relata.
De los orígenes de Oikos
Oikos significa “hogar”. El personaje nace en el seno de “Creación”, un grupo de biblia y ecología que el sacerdote jesuita Alejandro Londoño coordinaba en la Casa de la Juventud en Bogotá. “Wilson, uno de mis compañeros viajaba por esos días a un curso en Nicaragua y decidí regalarle una representación sobre la crisis ecológica y el cuidado de la creación y así nació Oikos, desde entonces comenzó a ser invitado a muchas actividades”, recuerda.
Han sido muchos los escenarios y momentos con los cuales el personaje de Alirio ha tocado corazones con su mensaje Laudato Si’, ha llegado a Brasil, Perú, Ecuador, Venezuela, Argentina Honduras, incluso en el Vaticano.
También ha participado en la universidad Javeriana con las campañas de ecoteología, en las marchas sobre el cambio climático y recientemente en el programa de ecología integral del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y en gran cantidad de encuentros de Cáritas América Latina.
Río Clown, el hermano menor

A más de dos décadas de personificar a Oikos, Alirio tuvo una idea providencial. “Inspirado de una compañera de la arquidiócesis, Diana Guzmán, quien hizo una representación de clown, decidí arriesgarme a enriquecer a Oikos”. Es de este modo como también incursiona en el arte del clown con un nuevo personaje: Río Clown.

Para este teólogo y diácono el río es emblemático. “Mi nombre es Alirio y mucha gente extranjera me llama Ali – Río, además que por mis orígenes y mis ancestros vinculados con el río Magdalena , la importancia que hoy en día tiene el río Amazonas y el sueño que tenemos de conformar una red eclesial ecológica en el río Bogotá. Todo ello me llevó a bautizarlo Río”, recapitula.

Uno de los más grandes momentos de Río Clown fue en Roma durante la asamblea de Cáritas Internacional el pasado
mes de mayo, allí tuvo presentaciones para animar este evento, donde pudieron apreciar su trabajo figuras como el cardenal Luis Antonio Tagle, presidente de este organismo y el cardenal Pedro Barreto, uno de los presidentes del Sínodo de la Amazonía.

Experimentar misericordia con la Casa Común

Las representaciones de Alirio son espontáneas e interactivas, se basa en la pantomima blanca, mezclada con teatro-danza y biodanza, en ambiente de juegos escénicos; su objetivo es representar fauna y flora, conflictos ambientales, “los sufrimientos y las alegrías de todas las creaturas” para llevar un mensaje de esperanza, de unidad, que todo “está interrelacionado, que tenemos que ser custodios de la creación” y por eso en general, “la experiencia es que la gente se conecta emocionalmente con Oikos”.

“Me muevo más con la improvisación e interacción con el público siempre con un mensaje ecológico”, señala, porque a su juicio “una expresión artística transmite más que una conferencia magistral, es la experiencia vivencial de sentirse tocado en las entrañas para experimentar misericordia con la Casa Común”.

Más que un personaje Oikos se ha convertido en compañero de camino para Alirio, inclusive poniendo aparte los títulos y honores que puede ostentar por sus méritos académicos, profesionales o pastorales, él sabe que en el arte encuentra la manera volverse niño para acercarse, desde la ternura y la alegría de un Evangelio inculturado, al servicio del cuidado de la creación. Oikos hace mutis, el grito de la tierra y los pobres persiste, pero los gestos de Alirio insisten. He allí el verdadero significado.

Fuente: https://www.vidanuevadigital.com

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