Diáconos del mundo en una iglesia profundamente escandalizada, herida y desconcertada

Diác. Gonzalo Eguía
Coordinador de Servir en las periferias
Bilbao, España, 1 de septiembre de 2018

 

El Informativo de este mes aporta el resúmen de la presentación del  "Anuario Pontificio" del año 2018, y el "Annuarium Statisticum Ecclesiae" del año 2016, el mismo resumen ofrece el que podía ser el principal titular: "Los diáconos permanentes constituyen el grupo de clérigos que crece con notable vivacidad".

Para una mejor comprensión de este crecimiento recogemos los datos aportados.

Número de clérigos en el mundo en el año 2010:

Presbíteros: 412.236
Diáconos: 39.564
Total de clérigos -excluidos obispos-: 451.800

Número de clérigos en el mundo en el año 2016:

Presbíteros: 414.969
Diáconos: 46.312
Total de clérigos -excluidos obispos-: 461.281

Hacemos ahora algunas interpretaciones y comentarios ante estos datos.

- El aumento de los diáconos permanentes en el mundo en el periodo 2010 a 2016 es del 17,05%, y el de presbíteros en el mismo periodo del 0,66%.

- En relación al número total de clérigos del mundo, los diáconos permanentes pasan de ser el 8,75% del total al 10,03%, lo que supone un aumento del 1,28%.

- En lo tocante a la distribución geográfica de los diáconos -en números absolutos-, llama principalmente la atención el aumento progresivo -más o menos acelerado-, en continentes donde hasta hace poco el diaconado era casi inexistente, especialmente en África y Asia, también el peso que en el total va teniendo Suramérica y Centroamérica. Estados Unidos de América sigue siendo el país con mas diáconos del mundo, con un 41% del total, habiendo sido durante varios quinquenios el país con más del 50%.

- Para tener una visión de futuro a medio plazo se echa en falta, en comparación con los presbíteros, dos datos sobre los diáconos del mundo. Uno es el número  de candidatos al ministerio diaconal en fase formativa -las estadísticas si recogen los datos de los seminaristas actuales-, otro dato es el numero de diáconos permanentes religiosos.

En relación con el número de candidatos puede consultarse, como contraste, los prometedores datos que Publicamos en la Editorial del mes pasado, relativos a los Estados Unidos de América.

En lo referente al diaconado regular, los últimos datos de los que disponemos son de la Agencia Fides, con motivo de la Jornada Misionera Mundial 2016, en aquel año se hablaba 612 diáconos permanentes religiosos, llamaba la atención los lugares geográficos donde había aumentado en número: 29 en Asia, 26 en Europa, 17 en África y 1 en Oceanía. En América se dió una disminución de 6 diáconos. En relación a los EEUU, el estudio del CARA que recogemos en el Informativo, se afirma también que: "Entre los institutos o sociedades de hombres, el 24% incluye hombres que actualmente sirven como diáconos permanentes. De estos, el número total de diáconos en una unidad varía de uno a tres. La cantidad promedio de diáconos permanentes en estas unidades es 1.4 (mediana de 1)".

- La Santa Sede califica este incremento en el número de diáconos permanentes como "fenómeno". La Real Academia de la Lengua -RAE- define  "fenómeno" como "Toda manifestación que se hace presente a la consciencia de un sujeto y aparece como objeto de su percepción. Cosa extraordinaria y sorprendente".

Hace ya varias décadas que para muchos cristianos y cristianas, para muchas iglesias locales, la progresión del ministerio diaconal en la Iglesia es percibida como algo extraordinario y sorprendente, como uno de los "signos de los tiempos" de la Iglesia de nuestro tiempo, como un don de Dios, que un año más las estadísticas vaticanas vienen a confirmar. Recuperemos en este fenómeno las tres actitudes que el Papa Francisco nos propone para discernir los "signos de los tiempos":  "silencio, reflexión y oración ". ¿Qué querrá el Señor Jesús con este aumento imparable de diáconos en su Iglesia a lo largo de todo el mundo?

- Parece necesario escrutar con esas actitudes de las que nos habla el Papa, dos afirmaciones de la presentación de las estadísticas por parte de la Santa Sede.

La primera es esta: "Las dimensiones del fenómeno, por lo tanto, resultan todavía inadecuadas porque el trabajo de esta categoría de agentes de pastoral puede afectar significativamente el equilibrio entre la demanda y la oferta de servicios a los fieles católicos presentes en el territorio". Según decidió el Concilio Vaticano II y la normativa posterior, la restauración del diaconado en cada diócesis quedaba al arbitrio de cada obispo, escuchado los diferentes consejos diocesanos. Debemos entender que las iglesias locales han discernido las necesidades pastorales de sus fieles a la hora de ofertar y recuperar como permanente este ministerio eclesial. Otra cuestión es la variedad de situaciones, demandas... que cada iglesia particular pueda tener a lo largo de todo el orbe. Realidades estas difíciles de contrastar en situaciones tan diversas. Cuando se insiste en la necesidad de reconocer en cada diócesis las "diaconías" que le son necesarias, se está precisamente poniendo de relieve la necesidad de que el ministerio diaconal responda, a través de su tríada ministerial, a las demandas de los hombres y mujeres.

La segunda esta: "En términos evolutivos, sin embargo, se observa que tienden a manifestar una mayor frecuencia precisamente en el territorio donde la relación entre bautizados católicos por sacerdote es más deficiente". Ya hemos señalado más arriba el aumento de los diáconos en el cómputo global de los clérigos del mundo en los últimos seis años -1,28%-, en detrimento en el número de presbíteros. Quedaría por investigar en qué medida el aumento de los diáconos en el mundo se debe  a la ausencia de presbíteros, con la consiguiente referencia a un posible ministerio de suplencia. O se trata de una complementación entre ambos ministerios, en una Iglesia toda ella ministerial. Muy probablemente, de acuerdo a la situación de cada diócesis, se darán las dos situaciones.

Uno de estos diáconos, Phil Franco, de la diócesis de Brooklyn -EEUU-, víctima de abuso sexual, nos da su testimonio y orientaciones. Sus palabras son muy dolorosas,  claras, significativas y elocuentes. Invita a todos los clérigos a predicar el domingo sobre esta situación, sin corporativismos clericales  que son en sí mismos intrínsecamente pcaminosos, orando por las víctimas y por los muchos buenos presbíteros, buscar activamente las reformas necesarias para que no vuelvan a suceder semejantes atrocidades, y sin tener miedo alguno.

Leer a nuestro hermano Phil Franco nos da fuerzas para afrontar este momento tan duro que estamos viviendo como Iglesia, en el que unos ministros ordenados han traicionado sus promesas del día de su Ordenación, actuando de forma criminal y moralmente condenable, contra los más pequeños y débiles, a quienes tenían que acompañar y custodiar. Situación que se agrava al conocer que en algunas ocasiones sus propios obispos, pastores del rebaño, encubrian esas acciones ignominiosas. La repercusión en la comunidad eclesial es tremenda y desconcertante. Conlleva una falta de credibilidad en la Iglesia y deja una herida abierta que únicamente la misericordia divina y la eficacia de la justicia humana podrá hacer que sane, para lo que será necesario la oración y el acompañamiento.

El Papa Francisco, a quien también han querido involucrar en este macabro asunto, ha dirigido una Carta al Pueblo de Dios sobre esta cuestión, además de condenar nuevamente los abusos en el Encuentro Mundial de la Familia, celebrado en Dublin.

Desde el Equipo de Coordinación y Redacción de "Servir en las periferias" alzamos clara y vigorosamente nuestra voz para condenar cualquier tipo de abuso y de poder que actúa contra los hermanos y hermanas, de forma especial los sexuales contra los más indefensos. La mayoría de este Equipo, en nuestra condición de clérigos y padres de familia -también una madre-, respondemos comprometidamente a la invitación que nos hace nuestro hermano Phil Franco para combatir esta lacra. A la vez que dirigimos nuestras oraciones a Dios por las víctimas, para que se haga justicia, puedan recuperar la dignidad arrebatada, y queden sanadas integralmente. Incorporamos a nuestra oración al Papa Francisco, para que pueda conducir evangélicamente a la Iglesia universal en este momento crucial.

Desde EEUU nos siguen llegando materiales y vídeos del Congreso Nacional celebrado el mes pasado. También los resultados de una encuesta a los superiores religiosos, tanto femeninos como masculinos, publicada por CARA (Center for Applied Research in the Apostolate Georgetown University Washington, D.C.), bajo título: “Encuesta de Institutos Religiosos: La ordenación sacramental de mujeres como diáconos” (“Survey of Religious Institutes: The Sacramental Ordination of Women as Deacon").

La Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina ha aprobado el reglamento del Secretariado Nacional para el Diaconado Permanente.

Desde Bogotá -Colombia- se informa del Encuentro mantenido con Directores de Escuelas diaconales y Delegados de diaconado permanente, organizado por el Departamento de Ministerios Ordenados del Episcopado Colombiano.

En Salvador de Bahía -Brasil- ha tenido lugar el Primer Congreso Arquidiocesano Diaconal realizado durante el mes de agosto, el tema elegido ha sido "El ser, Identidad y Misin del Diá en la Triple Dimensión: Palabra, Liturgia y Caridad".

Incluimos la Carta Pastoral que el arzobispo de Toledo, Primado de España, ha escrito con motivo de la instauración del diaconado permanente en aquella archidiócesis.

En la sección de Testimonios destaca la ordenación adelantada del diácono hispano de la diócesis estadounidense de Austin, Daniel Guerra, ordenado el 4 de agosto gravemente enfermo, y que fallecía once días después, en la festividad de la Asunción de Nuestra Señora. Descanse en paz nuestro hermano.

En el apartado de publicaciones se recoge la reseña del libro “Diácono, el servidor de todos. Ministerio eclesiástico de la Iglesia” del diácono Víctor Loaiza, corresponsal de este Informativo. La revista “FAITH Grand Rapids” ha publicado en su última edición un monográfico sobre el diaconado bajo el título "Diáconos servidores de Cristo". Gentileza del diácono José Durán y Durán es la aportación de la Introducción de su libro “Renovar a Vida”. Se incorpora también la reflexión de la doctora en teología, Marie  Maincent, “En la confluencia entre lo conyugal, lo eclesial y… lo eclesiástico!”.

Nuestro deseo y oración al comenzar este mes de septiembre, coincidiendo con la IV Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la creación, es que, con la ayuda de Dios, como familia diaconal, ayudemos a sanar heridas, evitar escándalos, y crecer en la comunión de la Iglesia.

En nombre del Equipo Coordinador y de Redacción, un abrazo fraterno.

Gonzalo Eguía

 

Foto de portada: ABC.es