El encuentro nacional de Diáconos con sus esposas, organizado por la Comisión Episcopal para vocaciones y ministerios (CEVyM) de la Conferencia del Episcopado Mexicano, se llevó a cabo del 18 al 20 de octubre de 2016, en la Casa Lago, sede de la Conferencia del Episcopado Mexicano.

Dio inicio a las 16: 00 horas, con la Eucaristía en la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe, presidida por Mons. Luis Felipe Gallardo Martín del Campo, S. D. B., Obispo de Veracruz, Responsable de la Dimensión del Diaconado de la CEVyM. En dicha Eucaristía concelebraron todos los presbíteros presentes y estuvieron también todos los diáconos en los sitiales del presbiterio.

Terminada la Eucaristía a las 17:00 horas salieron los autobuses rumbo a Lago de Guadalupe donde se encuentra la Casa Lago para iniciar el registro de participantes.

Los participantes pertenecen a 17 arquidiócesis o diócesis: Campeche, Cancún, Chalco, Cuernavaca, Culiacán, México, Mixes, Monterrey, Puebla, Saltillo, San Cristóbal de las Casas, San Luis Potosí, Guadalajara Secretario CEVyM, Teotihuacán, Tulancingo, Veracruz y Yucatán.

Participaron un Obispo, nueve Presbíteros, de los cuales cuatro, de Chalco, Cuernavaca, Puebla y Saltillo, están iniciando el proceso de formación del diaconado de, uno de Guadalajara, es el Secretario de la CEVyM y en su Arquidiócesis no han restaurado el diaconado y los otros cuatro, Mixes, San Cristóbal de las Casas y Veracruz, acompañan el proceso de formación del diaconado.

También participaron 33 Diáconos y 15 esposas de los cuales uno es de Campeche, dos de Cancún, uno de Culiacán, siete de la Primada de México, uno de los Mixes, tres de Monterrey, uno de San Luis Potosí, dos de Teotihuacan, uno de Tulancingo, nueve de Veracruz y cinco de Yucatán.

Mons. Luis Felipe Gallardo Martín del Campo, S. D. B., Obispo de Veracruz, Responsable de la Dimensión del Diaconado de la CEVyM, dio la bienvenida y luego se rezaron las Vísperas.

El miércoles 19 se dio inicio con la Eucaristía y Laudes, para continuar con el tema central “Los desafíos del Diaconado en México”” Vida y Ministerio: Doble Sacramentalidad – La riqueza de la relación esponsal” por el Pbro. Eduardo Agustín Aguilar Navarro de la Diócesis de Cuernavaca, el cual empezó con la proyección del video del Jubileo de los cincuenta años del Diaconado del Centro Internacional del Diaconado (CID).

Prosiguió con la Vida y ministerio con la pregunta ¿Cuáles son los retos y los desafíos que enfrenta el diaconado permanente en la Iglesia de México? Y habló del contexto de México donde existe la delincuencia organizada y los cárteles de la droga que ponen en peligro la seguridad del pueblo, la represión del gobierno con la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, y el descubrimiento de cientos de fosas comunes con restos humanos, la crisis política y económica y las leyes de igualdad de género que ponen en riesgo a la familia. Ante esto presentó “Aprendamos a mirar como Jesús”. (Homilía del Papa Francisco en Holguín, Cuba, el 21 de septiembre 2015).

"La mirada de Jesús genera una actividad misionera, de servicio, de entrega. Sus conciudadanos son aquellos a quien sirve (prójimo, incluso enemigos.) Su amor cura nuestras miopías y nos estimula a mirar más allá, a no quedarnos en las apariencias o en lo políticamente correcto” “También nosotros podemos pensar: ¿Cuál es hoy la mirada de Jesús sobre mí?, ¿cómo me mira Jesús?, ¿con una llamada?, ¿con un perdón?, ¿con una misión? Sobre el camino que Él ha hecho todos estamos bajo la mirada de Jesús. Él nos mira siempre con amor. Nos pide algo, nos perdona lo que sea y nos da una misión”.La única fuerza capaz de conquistar el corazón de los hombres es la ternura de Dios. Aquello que encanta y atrae, aquello que doblega y vence, aquello que abre y desencadena no es la fuerza de los instrumentos o la dureza de la ley, sino la debilidad omnipotente del amor divino, que es la fuerza irresistible de su dulzura y la promesa irreversible de su misericordia.

“A cada uno se le otorga la manifestación del Espíritu para provecho común” 1 Cor 12,7. La Diaconía de la Iglesia: Misterio de comunión. La conciencia recuperada del ministerio diaconal de la comunidad cristiana debe ser entendida como uno de los SIGNOS DE LOS TIEMPOS. Sacramento de CRISTO SERVIDOR: Iglesia servidora que hace visible y eficaz la vitalidad del Espíritu. Vitalidad que se traduce también a nivel operativo para una mejor configuración de la estructura eclesial y sus relaciones internas. Su amor cura nuestras miopías y nos estimula a mirar más allá, a no quedarnos en las apariencias o en lo políticamente correcto” “También nosotros podemos pensar: ¿Cuál es hoy la mirada de Jesús sobre mí?, ¿cómo me mira Jesús?, ¿con una llamada?, ¿con un perdón?, ¿con una misión? Sobre el camino que Él ha hecho todos estamos bajo la mirada de Jesús. Él nos mira siempre con amor. Nos pide algo, nos perdona lo que sea y nos da una misión”.

El mundo en el cual el Señor nos llama a desarrollar nuestra misión se ha vuelto muy complejo. Las fronteras, tan intensamente invocadas y sostenidas, se han vuelto permeables a la novedad de un mundo en el cual la fuerza de algunos ya no puede sobrevivir sin la vulnerabilidad de otros. La irreversible hibridación de la tecnología hace cercano lo que está lejano, pero, lamentablemente, hace distante lo que debería estar cerca

Antes estos desafíos y retos surgen en la Iglesia latina, hace 50 años, la posibilidad de acceso a un ministerio ordenado para hombres casados. ¿Cómo configurar en nuestras comunidades eclesiales una vocación que implica dos sacramentos: ¿MATRIMONIO – ORDEN?

El tema de la doble sacramentalidad: Matrimonio-Orden -Es una “fórmula” planteada por primera vez, por los obispos de América Latina y el Caribe en Santo Domingo (1992) y retomada por los obispos de ALC en Aparecida (2007). -La vinculación entre estos dos sacramentos y la manera como se auto-implican, de cara a la esposa y a la familia.

“Queremos ayudar a los diáconos casados, para que sean fieles a su doble sacramentalidad: la del matrimonio y la del orden y para que sus esposas e hijos vivan y participen con ellos en la Diaconía. La experiencia de trabajo y su papel de padres y esposos los constituyen en colaboradores muy calificados para abordar diversas realidades urgentes en nuestras Iglesias particulares” Santo Domingo No. 77

Algunos discípulos y misioneros del Señor son llamados a servir a la Iglesia como DIÁCONOS PERMANENTES, fortalecidos en su mayoría por la DOBLE SACRAMENTALIDAD del MATRIMONIO y el ORDEN [...] Aparecida No. 205

Existe toda una realidad, que especialmente, en la vida de los diáconos casados tiene un sinnúmero de implicaciones que dibujan un nuevo perfil: un hombre casado que recibe DESDE su MATRIMONIO el sacramento del ORDEN.

Papel que juega la mujer: Tiene una participación importante en el desempeño mismo de la vocación de su esposo. Está llamada a buscar armonía entre la vida matrimonial y familiar y el ministerio: “salvando excesos”. Nueva presencia de la mujer en la Iglesia: Vocación matrimonial que se proyecta en la ministerialidad del orden por el vínculo sacramental con el diácono.

Dificultades: ¿Qué repercusiones pueden presentarse en la relación de los hijos con sus amigos e integración social por el hecho de que el padre sea diácono? ¿Existe una presión en la familia diaconal por la exigencia de ser ejemplo o referente en la comunidad donde se ejerce el ministerio? ¿Cómo se maneja este tipo de presión o exigencia al no poder responder a las expectativas creadas? ¿Cuáles otras dificultades consideran que deben tenerse en cuenta?  ¿Qué se necesita para tener un diaconado mexicano protagonista en los procesos pastorales de la Iglesia, en los ámbitos sociales: políticos económicos, culturales, intelectuales, etc.?

Luces: La mayoría de las esposas tienen una vivencia del diaconado como un enriquecimiento para sus vidas La vivencia del diaconado en el seno del matrimonio y la familia supone una verdadera bendición, ya que implica una fuente de crecimiento humano y espiritual, un nexo con los miembros de la comunidad, especialmente cuándo éstos tienen dificultades de pareja y familiares. Es un ejemplo de respuesta coherente, generosa y comprometida en la respuesta a la llamada de Dios al servicio permanente de la comunidad. Se vive el impulso al compromiso y al testimonio en el trabajo, en la comunidad, en pareja y a nivel personal. Los hijos que crecen en esta Iglesia doméstica son inclinados al compromiso más fácilmente. Y ante la falta de tiempo y dedicación, el tiempo vivido juntos adquiere una calidad específica y de gran profundidad: diálogo rico y significativo.

Retos: Facilitar espacios de formación teológica y espiritual para las esposas, con el fin de que puedan acompañar mejor a sus maridos. Facilitar espacios de encuentro con otros matrimonios durante los tiempos de formación. Potenciar espacios de encuentro de los candidatos con los diáconos y sus familias, para compartir reflexión y experiencia. Potenciar el propio papel de la esposa en la sociedad y en la Iglesia; y que éste no sea anulado por la misión diaconal del marido. Y muchos más que pueden mencionarse.

A continuación, dos esposas de Teotihuacan y Veracruz presentaron su vivencia del diaconado. Y terminó el día con el rezo de Vísperas. Y al día siguiente con conclusiones y avisos.