Queridos hermanos Obispos:

Me alegra tener esta oportunidad para poder dirigirme a ustedes. Hace apenas un año estuve con ustedes en mi visita pastoral a los Estados Unidos. Allí, quedé impresionado por la vitalidad y la diversidad de la comunidad católica. A lo largo de su historia, la Iglesia en su País ha acogido e integrado nuevos flujos de inmigrantes. Con la rica variedad de sus lenguas y tradiciones culturales, han dado forma al rostro en continua trasformación de la Iglesia estadounidense.

En este contexto, quisiera referirme al próximo Quinto Encuentro Nacional de Pastoral Hispana. La celebración de este Quinto Encuentro dará inicio en sus diócesis el próximo mes de enero y concluirá con una celebración nacional en septiembre de 2018.

En continuidad con los anteriores, este Encuentro busca reconocer y valorar los dones específicos que los católicos hispanos han ofrecido y siguen ofreciendo a la Iglesia en su País. Pero es mucho más que eso. Es parte de un proceso más grande de renovación y de impulso misionero, al que están llamadas todas sus Iglesias locales.

Nuestro gran desafío es crear una cultura del encuentro, que aliente a cada persona y a cada grupo a compartir la riqueza de sus tradiciones y experiencias, a abatir muros y a construir puentes. La Iglesia en los Estados Unidos, como en otras partes del mundo, está llamada a «salir» de su comodidad y a convertirse en fermento de comunión. Comunión entre nosotros mismos, con nuestros hermanos cristianos y con todos los que buscan un futuro de esperanza.

Tenemos que ser cada vez más plenamente una comunidad de discípulos misioneros, llenos de amor al Señor Jesús y de entusiasmo por la difusión del Evangelio. La comunidad cristiana debe ser un signo y un anuncio profético del plan de Dios para toda la familia humana. Estamos llamados a ser portadores de buenas noticias para una sociedad sujeta a desconcertantes cambios sociales, culturales y espirituales, y a una creciente polarización.

Espero que la Iglesia en su País, en todos sus ámbitos, acompañe este Encuentro con su propia reflexión y discernimiento pastoral. De manera particular, les pido que consideren de qué manera sus Iglesias locales pueden responder mejor a la creciente presencia, a los dones y al potencial de la comunidad hispana. Conscientes de la aportación que la comunidad hispana ofrece a la vida de la nación, rezo para que el Encuentro contribuya a la renovación de la sociedad y al apostolado de la Iglesia en los Estados Unidos de América.

Con gratitud a todos los que participan en la preparación del Quinto Encuentro, les aseguro mis oraciones por esta importante iniciativa de su Conferencia Episcopal. A todos ustedes, así como al clero, a los religiosos y a los fieles laicos de sus Iglesias locales, los encomiendo a la intercesión de la Inmaculada Virgen María, y les imparto de corazón la Bendición Apostólica, como prenda de gracia y paz en el Señor.

 

En el V Encuentro del Ministerio hispano participan todos los líderes hispanos católicos en las diócesis, parroquias, movimientos laicos eclesiales y otras organizaciones e instituciones, que están invitados a salir al encuentro con Hispanos/Latinos católicos, particularmente aquellos que viven en la periferia, mediante el proceso misionero de evangelización y consulta del V Encuentro.

La meta general del V Encuentro es discernir formas en las que la Iglesia en los Estados Unidos pueda responder mejor a la presencia de los Hispanos/Latinos, y potenciar formas en que los Hispanos/Latinos respondan como discípulos misioneros al llamado de la Nueva Evangelización, sirviendo a toda la iglesia.

Los objetivos del V Encuentro son:

- Llamar a todos los católicos en los Estados Unidos a ser misioneros auténticos y alegres que sean testigos del amor de Dios con una voz profética en una iglesia culturalmente diversa.

- Proporcionar una visión eclesial renovada que desarrolle vías eficaces para invitar, acompañar y formar jóvenes hispanos católicos y a sus familias a vivir su vocación bautismal.

- Invitar a todos los líderes católicos a encontrar y acompañar a hispanos católicos que se encuentran en las periferias de la Iglesia y la sociedad, en especial los que viven en situaciones de riesgo y que no están involucrados activamente en su comunidad de fe.

- Identificar y promover oportunidades para los líderes pastorales católicos hispanos para servir en todos los niveles ministeriales de la Iglesia y la sociedad en general, y aumentar el número de protagonistas de la Nueva Evangelización.

- Estimular una nueva ola de formación en la fe y de las iniciativas de desarrollo de liderazgo que preparan a los católicos hispanos para compartir y celebrar la Buena Nueva de Jesucristo y llegar a ser fermento del Reino de Dios en la sociedad.