Diácono Zeno Konzen
Presidente de la  CND

Salimos de agosto, mes de las vocaciones, donde fuimos invitados a mirar con más atención sobre todas las vocaciones de los hijos de la Iglesia que son llamados por Dios a las multiformes vocaciones que se ponen al servicio de esa misma Iglesia. No se trata de profesiones, sino elecciones de vida cuyo significado procede de la relación de amor que tenemos con Dios Padre.


Hermanos y hermanas, este mes de septiembre la Iglesia nos invita a una mirada más profunda y una vivencia concreta de la Palabra de Dios, la Biblia. Y la Palabra nos enseña qué caminos a seguir, especialmente en la carta de San Tiago (Tg 1,22): "Sed practicantes de la palabra y no meros oyentes".


Para que seamos una Iglesia misionera, Iglesia en salida, necesitamos basarnos en la Sagrada Escritura. Meditando la Palabra de Dios en actitud de oración, individual o comunitariamente seamos firmes anunciadores de la Buena Nueva. Tengamos en nuestras vidas el hábito saludable  de la lectura orante y diaria para las necesidades de la Iglesia, el Cuerpo de Cristo, tanto en los textos bíblicos, como en el oficio de la Liturgia de las Horas, que nos dediquemos profundamente al estudio y la oración.


Sabiamente la liturgia de septiembre nos presenta el día 14 la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz y al día siguiente la memoria de Nuestra Señora de los Dolores. Estos dos momentos nos colocan delante de la Cruz, camino de salvación y en los dolores de María la oportunidad de también poner a los pies de la Cruz nuestros dolores, nuestras debilidades y todo el peso de nuestros pecados. De ahí sí, podremos tocar la Cruz del Buen Pastor y recibir del madero de Cristo la paz que tanto necesitamos. Por eso cantemos: "victoria tú reinarás, oh Cruz tú nos salvarás" y pedimos con fe: Nuestra Señora de los Dolores, ruega por nosotros.


Que estemos siempre alegres en el servicio del reino de Dios. Amén