Breve informe sobre el Centro Internacional del Diaconado

 

Delegada del CID y

Referente Arquidiocesana del CIDAL en Barcelona, España

Itaicí, Brasil, 24 de mayo de 2011

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¡Buenos días! Mi nombre es Montserrat Martínez; mi esposo es diácono de Barcelona hace casi 30 años; tenemos cuatro hijos y siete nietos.

Les traigo un saludo afectuoso de parte del Presidente del Centro Internacional del Diaconado, Klaus Kiessling.

Con mi esposo siempre hemos tenido inquietud por conocer la realidad y el desarrollo del diaconado permanente más allá de nuestra diócesis; así hemos participado en Encuentros de diáconos y esposas a nivel regional, estatal e internacional.

Mi esposo fue durante unos años delegado del CID, y ahora lo soy una servidora. Fui elegida delegada en la Asamblea de marzo de 2009 en Viena. Es en mi condición de delegada del CID que he sido invitada por el DEVyM, a participar en este II Congreso de Diaconado de Latinoamérica y el Caribe; he aceptado esta invitación con agradecimiento.

El CID fue creado en Roma en 1965, con la finalidad de promover el diaconado en el mundo, y tiene su sede en Alemania. De sus objetivos voy a destacar algunos puntos:

-    En primer lugar quiero subrayar el apoyo del papel de las esposas de diáconos permanentes y su representación en el CID. Es significativa la presencia de una mujer, representando a las esposas, en la Junta Directiva.

-    Importancia que se concede al ecumenismo: hay una delegada que es una diaconisa protestante de Finlandia.

-    Finalmente, pero no de menor importancia, quiero destacar el proceso de internacionalización que se está produciendo en el CID: hoy hay miembros y delegados de Europa, América, África y Asia.

Por ello es tan importante conocer realidades diaconales de distintos lugares, estrechar lazos con los diáconos y sus esposas, con los presbíteros y los obispos. La participación en Encuentros y Congresos, compartiendo la oración y la reflexión, ayudan a avanzar en el camino de la reinstauración y consolidación del diaconado permanente en la Iglesia universal.

Yo vine a este Congreso a conocer una realidad distinta de la mía, a compartir, a aprender de unas personas y sus experiencias y reflexiones; mis expectativas han sido superadas con creces.

Doy gracias a Dios por esta oportunidad, a mi esposo por haberme animado a venir, y a ustedes por su acogida y por todo lo que de ustedes estoy  aprendiendo y recibiendo.

Que la Virgen de Montserrat, Rosa de abril y Morena de la Sierra, les proteja. Amén.