El obispo de Neuquén, monseñor Virginio Bressanelli SCJ, ordenó diáconos permanentes a Horacio Manuel Guerreiro y a José Luis Sona, en una misa celebrada el 12 de mayo en la catedral María Auxiliadora.

La celebración eucarística contó con el acompañamiento de familiares y amigos de los nuevos diáconos, sacerdotes y diáconos permanentes, religiosas y miembros de distintas comunidades diocesana.

Guerreiro tiene 61 años, es oriundo de la ciudad bonaerense de Bahía Blanca, y hace 38 que está casado con Herby Mabel Vargas López. Con ella tuvo tres hijas que le dieron cinco nietos. Es miembro de la comunidad de la Santísima Trinidad y Nuestra Señora del Neuquén desde hace 26 años. Actualmente colabora en la Catequesis de Adultos, continúa como ministro extraordinario de la Comunión y participa de la Fundación Manos Abiertas.

Sona, nacido en la provincia de Santa Fe, tiene 55 años y hace 31 que está casado con Verónica, quien le dio tres hijos. Desde que llegó a la provincia, se unió al Movimiento de los Focolares. Actualmente trabaja en la Dirección de Cultos de la municipalidad de Neuquén, donde comparte la fe con otros hermanos y trata de poner en práctica el ecumenismo en pos de la unidad de los cristianos.

Tomado de: aica.irg