De diácono Pasqual Andrés Porcar

 

Los tres diáconos permanentes de Segorbe-Castellón estaban radiantes: “Hemos esperado muchos años”, afirmaban al final de la celebración en la que Mons. Casimiro López Llorente admitía siete nuevos candidatos después de 27 años. El Obispo manifestó que este paso “es un gozo porque en ellos vemos el don que Dios sigue dando a la Iglesia”, y los animó a seguir con la formación y un compromiso personal en el seguimiento de Cristo.

 

En el encuentro con los candidatos previo a la Eucaristía, celebrada en la iglesia mayor del Seminario Mater Dei, Mons. López Llorente insistió en la importancia de la formación para poder dar respuesta al mundo actual, así como en el cuidado de las virtudes humanas: “Tened los mismos sentimientos de Cristo, que supo acercarse a todo aquel que sufre en el cuerpo o en el espíritu”.

 

Durante la homilía, el Obispo explicó que diácono significa servidor y que, como los siete primeros elegidos en los Hechos de los Apóstoles, tienen que ser primero de todo discípulos: “Para ser cristiano de verdad se tiene que dar el encuentro con el Señor, reconocerlo como Mesías”. De este modo, explicaba Mons. López Llorente, el servicio será “con verdadero espíritu que transparente en todo momento el servicio de Dios que vino dando su vida”. Al mismo tiempo animó a seguir orando por las vocaciones sacerdotales.

 

En el acto estuvieron presentes los vicarios general y del clero, los rectores de los Seminarios Mater Dei, Redemptoris Mater y Menor, y un buen número de sacerdotes. También participaron las esposas y familias de los candidatos. La formación del diaconado permanente se retomó en la Diócesis hace cuatro años y está previsto que terminen la formación el curso próximo. Alejandro Juan, Carlos Ribera, Daniel Castro, Francisco Roig, Guillem Farré, Manuel Zarzo y Vicente Pascual provienen de parroquias de Benasal, Benicasim, Burriana, Castellón, Torreblanca y Vila-real.