Diác. Gonzalo Eguía

Coordinador de Servir en las periferias

Bilbao, España,

1º de diciembre de 2017

 

 

 

El Papa lo repite a menudo: “El clericalismo es el peor mal de la iglesia”. En el vídeo mensaje que el Papa dirigió en noviembre de 2013 a los participantes en la peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe decía:

 

«La tentación del clericalismo, que tanto daño hace a la Iglesia en América Latina, es un obstáculo para que se desarrolle la madurez y la responsabilidad cristiana de buena parte del laicado. El clericalismo entraña una postura autorreferencial, una postura de grupo, que empobrece la proyección hacia el encuentro del Señor, que nos hace discípulos, y hacia el encuentro con los hombres que esperan el anuncio”. 

 

En la visión del Papa el clericalismo supone una mala vivencia de la eclesiología del Concilio Vaticano II, y constituye “una de las deformaciones más fuertes que América Latina tiene que enfrentar”. Detrás de esta deformación tan opuesta al Evangelio y que tanto daño hace a la Iglesia, se produce una falta de valoración de la gracia sacramental que recibimos en el bautismo, lo que lleva a anular la personalidad del laicado, convirtiéndolo en un funcionario de la Iglesia y apagando “El fuego profético que la Iglesia toda está llamada a testimoniar en el corazón de sus pueblos”. En definitiva, se olvida de que la sacramentalidad de la Iglesia es propia de todo el Pueblo de Dios y no solo de unos pocos.

 

Como diáconos también nosotros podemos caer en esta tentación, transformando el regalo inmerecido que supone la participación en el sacramento del Orden -en el ministerio diaconal- en un corporativismo que nos aísle del Pueblo de Dios y del mundo a quienes estamos enviados servir.  Cuán lejos está esta visión de las palabras de la ordenación diaconal: “derrama sobre él en abundancia, las virtudes evangélicas: el amor sincero, la solicitud por los enfermos y pobres, la autoridad discreta, la pureza sin tacha, una vida siempre según el Espíritu; cumpla en todo tus mandamientos y que el ejemplo de su vida suscite la imitación del pueblo santo”. ¿Cómo estas virtudes evangélicas pueden acabar en un estéril clericalismo?

 

En necesario que la formación diaconal tenga presente este reto. El Papa en su video mensaje continúa diciendo: “creo que es importante, urge, formar ministros capaces de proximidad, de encuentro, que sepan enardecer el corazón de la gente, caminar con ellos, entrar en diálogo con sus ilusiones y sus temores. Este trabajo, los obispos no lo pueden delegar. Han de asumirlo como algo fundamental para la vida de la Iglesia sin escatimar esfuerzos, atenciones y acompañamiento. Además, una formación de calidad requiere estructuras sólidas y duraderas, que preparen para afrontar los retos de nuestros días y poder llevar la luz del Evangelio a las diversas situaciones…”.

 

En este sentido son significativas las palabras que recogemos de Celso Carías, miembro de la Comisión del Laicado de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil, en relación con el clericalismo y la posibilidad del ministerio diaconal de las mujeres.

 

También de Brasil llegan dos noticias relevantes: la nueva reflexión en el horizonte del Sínodo para la Amazonía a realizar en el año 2019, la de Monseñor Adolfo Zon, obispo de Alto Solimões en Brasil, en la que invita a buscar soluciones para que la Eucaristía esté más presente en aquellas comunidades; y el curso formativo para diáconos permanentes que va a llevar a cabo en el año 2018 el Centro Cultural Misionero de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB).

 

El Informativo recoge las resonancias de la I Jornada Mundial de los Pobres, de forma especial las referencias al ministerio diaconal presentes en el mensaje del Papa Francisco.

 

Dos noticias destacan en relación con el diaconado en los Estados Unidos de América: la convocatoria del Congreso sobre el diaconado permanente, con motivo del 50º Aniversario de la renovación del diaconado en aquel país; y la tercera entrega del Informe “Un retrato del diaconado en Estados Unidos (2014-2015).

 

Se presenta la reseña de la reflexión sobre el diaconado permanente realizada por la 114ª Asamblea de la Conferencia Episcopal de Chile.

 

Nos hacemos eco también de la Asamblea diaconal de la Arquidiócesis de México que tuvo presente la situación de las recientes catástrofes naturales.

 

El presidente de la Comisión Nacional diáconos de Brasil, el diácono Zeno Konzen dirige la nueva misiva mensual titulada “El futuro está en nuestras manos”.

 

Incorporamos por último dos nuevos artículos de opinión de nuestro colaborador el diácono Alberto Jaímez.

 

Estamos a las puertas de un nuevo adviento, una nueva oportunidad para renovar nuestro seguimiento del Señor Jesús, Él que vino, viene y vendrá siempre a nuestra existencia. A Él le pedimos que nuestro ministerio diaconal no caiga nunca en la enfermedad del clericalismo. A quienes seguís nuestro Informativo os deseamos un fructuoso adviento.

 

 

 En nombre del Equipo de Redacción y Coordinación, un fraternal abrazo.