La misión de la Oficina de diaconado de la diócesis de Brooklyn consta de cuatro etapas:

Promoción, reclutamiento y formación de futuros diáconos, para administrar el programa de formación de cinco años de duración para los hombres que son llamados a servir como diáconos ordenados en la Iglesia.

Formación espiritual y pastoral de los ordenados, supervisando las continuas necesidades formativas y ministeriales de los diáconos de la diócesis, de acuerdo con las normas del Directorio para el Apostolado y Vida de Diáconos Permanentes (1998) y documentos relacionados.

Reconocimiento académico y acreditación del programa de formación.

Proporcionar apoyo a los diáconos, esposas y viudas de diáconos fallecidos, ofreciendo oportunidades para reuniones sociales, oración y fraternidad. La oficina también sirve como un recurso de asistencia para los diáconos frente a cualquier tipo de dificultades personales o ministeriales.

 

Acerca de la Formación

 

Llamado cristiano a la formación en Cristo

El llamado que cada persona recibe en el bautismo de ser moldeado a la imagen del Señor en cooperación con la gracia de Dios ocurre durante nuestras vidas, a través de nuestro trabajo diario y oración. La idea de ser moldeados nos recuerda la enseñanza del profeta Isaías [Isaías 64:7] quien compara a nuestro Dios amoroso con un gran alfarero quién con Su amor y gracia, ayuda que nuestras vidas sean moldeadas en conformidad con su amor. Por lo tanto cada cristiano debe de estar abierto a la formación que nos viene de la mano de Dios.

La formación es especialmente importante para aquellos quienes son llamados por el Señor a servir como Sus diáconos. En este caso, el propósito de la formación diaconal es el de ayudar a cada aspirante a llegar a conocer, amar y servir al Señor con todo su corazón, alma y mente, mediante un servicio y compromiso amoroso a favor de sus hermanos y hermanas. Tal formación incluye la dimensión intelectual, espiritual, parroquial, matrimonial y personal de la vida de un hombre, y la cual es indispensable para todos aquellos que desean responder a la vocación del diaconado.

Es importante recordar que tal formación es más que educación. La educación es la búsqueda de conocimiento académico en un campo profesional particular. La formación diaconal es un proceso de toda la vida en el cual la persona es moldeada en la imagen de Jesús Servidor. Envuelve no solo formación académica, pero una vida de oración, valores, testimonio diario, entendimiento propio y vida ministerial.

La Naturaleza de la Vocación Divina

Cada diácono deber de ser llamado por Dios para servir como Su diácono. Esta “llamada” divina de servir en el ministerio diaconal es lo que se llama vocación. Los obispos de los Estados Unidos describen el misterio de la vocación en los siguientes términos:

‘La historia. . .de cada vocación cristiana, es la historia de un diálogo inexpresable entre Dios y los seres humanos, entre el amor de Dios que llama y la libertad de los individuos que le responden amorosamente a el’. Este llamado de Dios está marcado primero por la recepción de los sacramentos de la iniciación cristiana. Del cuerpo de sus creyentes Cristo llama a algunos de sus discípulos y la iglesia, discerniendo el carisma de su vocación, le pide al obispo que los ordene al servicio de toda la iglesia. (DNDP, art. 165).

Dios llama a aquellos a quienes el escoge para cada uno de los ministerios de las Ordenes Sagradas. Le corresponde a cada hombre que es llamado por Dios el reconocer y responder generosamente a la invitación del Señor.

Las señales que se manifiestan en la vida de cada hombre que ha sido llamado al diaconado varían. A nivel personal, él debe ser un hombre con una inclinación natural al servicio de todos aquellos en necesidad, poseer buena salud sicológica, demostrar una capacidad de diálogo, una apertura y deseo de compartir su fe, la habilidad de escuchar, dialogar y respectar a las personas de todas las razas, religión, grupo étnico y cultura, un sentido de responsabilidad madura, balance y prudencia de juicio y generosidad de espíritu.

En lo que a su vida espiritual se refiere, debe poseer una fe probada, tener buena reputación cristiana, estar ministerialmente activo, integridad personal, madurez y santidad. Debe ser un hombre que participa regularmente en la vida sacramental de la iglesia y tener un compromiso de servir a los pobres y los necesitados. Si es casado, debe disfrutar de un matrimonio estable y positivo. Si es soltero, debe de demostrar un maduro estado de vida célibe. En cada caso, deber de ser un hombre capaz de obedecer y sostener una comunión fraternal que cultive relaciones de amistad positivas tanto en la comunidad de fe como en un contexto más amplio, su vecindario y lugar de trabajo.

El Discernimiento de la Vocación Divina al Diaconado

La vocación al diaconado se identifica y discierne a través de la oración, el estudio, la apertura al diálogo con la esposa, sus hijos, su párroco, amigos, y miembros de su parroquia. Una vocación al diaconado conlleva en sí una toma de conciencia de parte del hombre de que Dios le está llamando a un compromiso de por vida y de servicio en favor de pueblo de Dios como diácono ordenado en la iglesia.

Si el hombre percibe tal llamada divina, es necesario que este ingrese en un proceso de formación por un número determinado de años, a fin de que pueda discernir si la llamada es auténtica o no. La formación en este sentido es una jornada de -descubrirse a sí mismo-, profundizando en su fe y continuo aprendizaje, que le permitirá a cada hombre a decidir si la llamada que el siente es auténtica y si desea seguir la misma.

El discernimiento necesario para identificar y verificar la vocación al diaconado en la vida de cada aspirante ocurre a diferentes niveles. Entre los más importantes tenemos las siguientes áreas:

Discernimiento Personal: El individuo inicialmente reflexiona acerca de la naturaleza de la llamada que percibe a través de la oración, el estudio, la guía espiritual y la reflexión. Clave en esta área es la relación abierta y honesta que se establezca entre en aspirante y el director espiritual.

Discernimiento Familiar: Cada aspirante debe honestamente y abiertamente discutir la vocación que percibe con su esposa y familia inmediata. Como su compañera en alianza del matrimonio, el apoyo y la motivación de la esposa del aspirante es esencial si se quiere que el proceso de discernimiento tenga éxito. Por la tanto, es esencial que el apoyo y el consentimiento incluso es esta etapa tempranera, surja de un entendimiento claro por parte de la esposa y el aspirante. Como la esposa del aspirante tiene un papel único e indispensable en el discernimiento de la vocación de su esposo al diaconado, es esencial que ella esté dispuesta a participar en todos los aspectos de la formación de programa que requieran de su asistencia. Esto es particularmente cierto para las sesiones semanales de formación del aspirantado que se llevan a cabo en el Seminario de la Inmaculada Concepción en Douglaston. Las sesiones a las cuales las esposas están invitadas asistir se encuentran claramente marcadas en el calendario que se distribuye al principio de cada semestre.

Discernimiento Comunitario: Como el discernimiento de cualquier vocación divina al diaconado nunca es privado, es esencial que la Iglesia acompañe a cualquier aspirante en potencia en su jornada de fe. Como la parroquia es la experiencia primaria de iglesia para la mayoría de los interesados, es esencial que por el servicio ministerial y a través de la dirección del párroco, la comunidad de fe ore por y ayude a formar cada aspirante mediante una mutualidad de amor y servicio. Más aún, la Iglesia diocesana también está envuelta en el proceso de discernimiento del aspirante, a través del trabajo que la Oficina del Diaconado realiza en nombre del obispo.

Naturaleza especial de la formación diaconal: La formación diaconal busca ser integral por naturaleza. Esto significa que todos los elementos del programa buscan asistir a cada participante a madurar en todos los aspectos de su vida. Especialmente, la formación busca el crecimiento en cuatro áreas específicas:

Dimensión humana: Cada hombre que busca responder el llamado de Dios al diaconado tiene que esforzarse por alcanzar una madurez psicológica, emocional y de relaciones. La clave de este crecimiento es el de verdaderamente llegar a conocerse a sí mismo, sus debilidades y fortalezas. Demanda un sentido de verdadera humildad y deseo de ser honesto y apertura al cambio.

Dimensión espiritual: Cada hombre debe buscar crecimiento en su relación espiritual con el Señor Jesús. Este crecimiento se manifiesta en su oración personal y comunal, su relación con sus amigos y parroquianos, en la participación de ejercicios espirituales como retiros, días y noches de oración, reflexión diaria, uso frecuente del sacramento de la reconciliación y participar en la eucaristía diaria y dominical. A cada aspirante le será asignado un director espiritual al comienzo de la formación del aspirantado para asistirlo con su crecimiento espiritual.

Dimensión intelectual: El crecimiento en el conocimiento y amor hacia la fe católica, las Sagradas Escrituras, la tradición de la Iglesia, la enseñanza del magisterio, nuestra herencia y cultura católica es esencial en la formación diaconal.

Dimensión pastoral: Como el ministerio diaconal es de servicio, la vibrante y continua participación en el ministerio pastoral en la parroquia es un elemento clave en la formación diaconal. Este ministerio será supervisado con la asistencia del párroco y un mentor el cual es nombrado por el párroco. La clave del ministerio pastoral es la disposición de colaborar y ser obediente a la autoridad.

Etapas de la formación diaconal:
Hay cuatro etapas distintivas pero relacionadas entre sí en el crecimiento y desarrollo que comprenden la formación diaconal. Estas etapas se pueden resumir de la siguiente manera:

Formación durante la indagación: él es período en el que la persona que cree haber llamado al diaconado, presenta la aplicación para entrar al programa de formación. En esta etapa de su vida, al que está indagando y a su esposa se les pide que reflexionen en su relación con Cristo, su participación en la vida parroquial y el estado de su matrimonio. Se les pide que asistan a una sesión de indagación y un día de retiro en las cuales recibirán un paquete con toda la información sobre los requisitos para la admisión al programa de formación al aspirantado.

Formación al Aspirantado: es un período de 9 meses en el cual un hombre discierne si Dios lo está llamando al diaconado. Durante este período el tiene que tomar la decisión de seguir el llamado.

Formación en la Candidatura: es un período intenso de entrenamiento ministerial, litúrgico, y teológico en preparación para la ordenación al diaconado. Este proceso dura aproximadamente cuatro años.

Formación diaconal continua: esta se extiende de alguna forma durante el resto de la vida ministerial activa del un diácono. A través de retiros, días y noches de oración y cursos académicos, a cada diácono se le pide que continué alimentando su vida espiritual y ministerial en comunidad con los demás diáconos y sus esposas

 

Proceso de Admisiones
¿Esta usted llamado a ser un Diacono?
Si usted se encuentra en el proceso de discernir el llamado del Dios de servir en la iglesia en los ministerios de la Caridad, la Palabra y la Eucaristía como un diacono ordenado en la Diócesis de Brooklyn, le invitamos a que llame a la Oficina de Formación al Diaconado para obtener más información acerca de la Etapa de Indagación. Nuestro teléfono es el 718-281-9577.La Etapa de Indagación está diseñada para ayudarle a usted y su esposa (si es casado) a discernir si está llamado al diaconado u otro ministerio en la iglesia. Como toda vocación, la iglesia también debe discernir y verificar este llamado a través de un proceso de discernimiento. Como Dios habla de manera misteriosa y silenciosa, todos debemos entrar en este proceso de discernimiento con corazones abiertos y en un espíritu de oración, confiando que el Espíritu Santo nos guiará a través de este proceso.Todos los interesados en aplicar en el Programa de Formación en la Diócesis de Brooklyn deben asistir a una de las Sesiones de Indagación y un Dia de Retiro con su esposa si es casado. Las Sesiones de Indagación y el Dia de Retiro están diseñados para proveerles a los interesados la información necesaria acerca del proceso de admisiones y fonación, así como discusiones acerca del Diaconado y como integrar el misterio con la vida familiar.

Estas sesiones serán en inglés y español. Para inscribirse en la sesión de indagación y el día de retiro pulse aquí o llama al 718-281-9577/

El Proceso de Admisiones

La Oficina de Formación al Diaconado, le da la bienvenida a aplicantes de todas las comunidades y grupos étnicos de la diócesis. Para poder encarnar la Buena Nueva de Jesucristo en el mundo de hoy, es necesario que la iglesia cuente con ministros ordenados que provengan de todos los grupos étnicos que conforman la diócesis. La presencia y testimonio de diáconos que provengan de estas comunidades, le ayudará a la iglesia a identificar las necesidades de las diferentes comunidades y así poder responder a estas necesidades a través del servicio cristiano.

El hombre que desee aplicar al programa de formación en la Diócesis de Brooklyn deberá:

  • Asistir a una de las Sesiones de Indagación y el Dia de Retiro junto con la esposa esta si está casado
  • Completar y enviar la Pre-Aplicación. La Pre-Aplicación se entregará en la Sesión de Indagación.
  • Tomar un examen psicológico y asistir a una entrevista con un sociólogo de la diócesis. A la entrevista debe asistir la esposa del aplicante si es casado.
  • Tener un chequeo de su historial policial. Para este propósito, el aplicante junto a la pre-aplicación recibirá una tarjeta de huella dactilar, que debe llevar a la Precinto de Policía cerca de su domicilio y solicitar que le tomen sus huellas dactilares. Esta tarjeta debe ser devuelta a la Oficina de Formación del Diaconado junto con la pre-aplicación, y un formulario de autorización firmado y notarizado en el cual el solicitante autoriza a la oficina a recibir los resultados de la verificación de antecedentes. Por favor, tenga en cuenta que las huellas digitales y la autorización se enviarán al FBI. Además, junto a estos documentos deberán enviar a la finca un money order por $ 18.00 hecha a nombre del Department of Tresuary.
  • Asistir al Dia de Retiro y completar la Aplicación Formal la cual es más extensa y detallada que la anterior. Esta aplicación se les entregara el día del retiro.
  • Completar y entregar la Aplicación Formal (esta aplicación es más elaborada y extensa) junto con la documentación requerida.
  • Asistir a una entrevista con el Comité de Admisiones. El aplicante y su esposa (si es casado) deben asistir a esta entrevista.
  • Asistir junto con la esposa a una reunión preliminar con el Director de la Oficina de Formación del Diaconado.

Todos los aplicantes deben de tener claro que su participación en el proceso de admisiones no garantiza que serán aceptados  automática en la primera etapa de formación que es el Aspirantado.

Criterio para Admisiones en Formación

1. Iniciación en la Iglesia: Todos los solicitantes al diaconado deben ser miembros plenos de la Iglesia Romana Latina (i.e. ser bautizados, confirmados y haber recibido su Primera Comunión). Además, todos aquellos que han participado en el proceso de RICA (Rito de Iniciación Cristiana para Adultos) con el fin de entrar en plena comunión con la Iglesia Católica, deben esperar al menos 5 años antes de solicitar ingresar en el programa de formación del diaconado.

2. Edad: “Solicitantes” (los interesados ingresar en el Aspirantado) deben tener al menos 35 años y no más de 60 años de edad en el momento de presentar su solicitud para la admisión en la formación al aspirantado.

3. Matrimonio: Todos los “solicitantes” casados, deben de tener al menos 5 años de vida matrimonial sacramental estable antes de presentar su solicitud de admisión. (Cualquier posible “solicitante” que se encuentre experimentando serias dificultades en su matrimonio debe de abstenerse de presentar su solicitud hasta tanto esta situación no se haya resuelto en forma completa) El matrimonio debe ser canónicamente valido; para corroborar su validez deben presentar un Certificado de Matrimonio Católico reciente. Además, todos los “solicitantes” casados deben obtener un consentimiento escrito de sus esposas antes de ser admitidos en el programa de formación del Aspirantado.

4. Solteros: En el momento de presentar su aplicación, todo hombre soltero interesado en ingresar el programa de formación debe continuar célibe durante su formación y por el resto de su vida (permanecer soltero). No hay excepciones a esta provisión; cada hombre soltero debe tener claro el concepto de vida célibe que está llamado a vivir.

5. Estabilidad Financiera: Todos los solicitantes deben contar con suficiente estabilidad financiera y de empleo en el momento de someter su pre-aplicación y durante todo el proceso de formación. En cualquier caso, al aplicante se le puede solicitar que presente prueba de empleo estable. Si algún aplicante está experimentado algún tipo de inestabilidad financiera o falta de empleo, se le recomienda que posponga su proceso de aplicación y resuelva esta situación antes de que se le considere para admisión al programa.

6. Estado legal: Todos los “solicitantes” deben ser: ciudadanos norteamericanos (por nacimiento o naturalización), residentes permanentes o poseer una visa apropiada que les permita residir en forma legal en los Estados Unidos. Todos los “solicitantes” deben contar con un Número de Seguro Social (Social Security number) válido antes de solicitar ingreso en el Aspirantado. Favor de notar que, todos los candidatos al diaconado deben contar con estado legal en los Estados Unidos antes de ser ordenados, Además, la Diócesis de Brooklyn NO patrocinará ningún posible candidato en asuntos de migración.

7. Recomendación del Párroco: Todos los “solicitantes” deben obtener una recomendación escrita de sus párrocos antes de iniciar el proceso de admisión al Aspirantado.

8. Participación parroquial: Todos los “solicitantes” deben tener un “expediente sustancial de servicio” en la parroquia antes de ingresar en el Aspirantado. Un “expediente sustancial de servicio” se define como la participación del “solicitante” en la vida parroquial y sus ministerios por un período no menor de tres años.

9. Educación: Todos los “solicitantes” deben haberse graduado de la escuela superior (high school) o contar con su equivalente (GED) en los Estados Unidos o su país de origen. Se recomienda que lo futuros “solicitantes” hayan tenido alguna experiencia de colegio. En el momento de presentar la aplicación, todos los interesados deben enviar copias de las diplomas obtenidas tanto en la escuela superior, colegios o universidades junto con las copias de sus calificaciones y los cursos tomados.