Soy Gonzalo Eguía, diácono permanente de la diócesis de Bilbao, España. Fui invitado por el DEVYM en el año 2007 al encuentro de formadores de diáconos en América Latina, realizado en San Miguel de Argentina. Al recibir la invitación para tomar parte en este Congreso acepté con agradecimiento e ilusión.

Se me ha pedido desde el Congreso que haga una breve presentación de la realidad del diaconado en España. La historia de la recepción del Concilio Vaticano II por lo que respecta al diaconado permanente en España ya tiene más de 30 años. El cardenal Narcís Jubany, de Barcelona, y el de Sevilla, José M. Bueno Monreal, junto con el obispo Ramón Buxarrais, de Málaga,  empezaron a trabajar por la instauración del diaconado permanente, en el año 1976.

 Presentadas en la Santa Sede las Normas prácticas para la instauración del diaconado permanente en España, fueron aprobadas el 29 de abril de 1978.

 La primera ordenación tuvo lugar en la archidiócesis de Barcelona, después siguieron otras ordenaciones en Sevilla, en Barcelona, en Málaga, en Madrid, en Huelva y en Segorbe-Castellón. Se habían dado los primeros pasos y la CEE seguía apoyando el proceso; en 1984  creó un Comité Episcopal para el Diaconado permanente.

 Hasta el mes de mayo de 2011, han sido ordenados 350 diáconos permanentes en las diócesis españolas. Los diáconos están  presentes en 43 de las 68 diócesis españolas, lo que representa un 65% del total. Y hay más de sesenta candidatos que están completando su formación.

 La mayoría de diáconos permanentes españoles están casados y son padres de familia y pueden dar testimonio de la valiosa colaboración de sus mujeres, tanto en el tiempo de preparación al ministerio como una vez ya ordenados. Y la mayoría también ejerce una profesión civil. Equilibrar todas estas realidades con el ejercicio de su ministerio eclesial es uno de los  retos más importantes que han de afrontar.

 En relación a los ámbitos en que ejercen su diaconado, puede afirmarse que la mayoría de los diáconos sirve en la pastoral parroquial, en las múltiples funciones de anuncio de la Palabra, celebración del culto y de los  sacramentos y ejercicio de la caridad, tal como corresponde a su ministerio. A los demás -sin dejar de tener relación con la propia parroquia o comunidad- su obispo les ha encomendado misiones supraparroquiales  o diocesanas.

 Las fronteras de la acción ministerial diaconal son en algunos casos semejantes a las de la realidad latinoamericana, pero podríamos señalar como prioritarias o urgentes las familias desestructuradas o de perfiles no tradicionales, los drogadictos, los inmigrantes, los jóvenes sin trabajo, tantos hombres y mujeres que han perdido la fe y los valores cristianos; a todos éstos hay que acoger, acompañar, dar esperanza y motivos para vivir y amar.

 Los retos para el diaconado permanente en España son muy semejantes a los que en este Congreso se han manifestado: fortalecer la comunión entre los diáconos, y entre éstos y los presbíteros y obispos, dar mayor importancia a la formación, reflexionar sobre la doble sacramentalidad.

 Alguno de ustedes comentaba estos días ¿qué hace un diácono de España entre nosotros?, a modo de comentario relajado respondía, vinimos hace 500 años a “enseñar” y ahora hemos vuelto para “aprender” de unos hermanos que llevan tan largo camino recorrido en este amado ministerio del diaconado. Los diáconos de España tenemos siempre una doble mirada en relación hacia el desarrollo del diaconado: una hacia la Europa de la que formamos parte y otra hacia Latinoamérica con la que nos sentimos tan íntimamente relacionados. Nos une la historia, la cultura, el idioma,... cada vez con más intensidad nos sentimos necesitados de continuar relacionándonos con los diáconos de estos países, con el desarrollo del diaconado  que en los mismos se está dando,... como ha quedado demostrado en el apoyo y colaboración con el Informativo del CIDAL, su página web,... Compartir estos días con ustedes estas inquietudes, escuchar las experiencias, contemplar hacia dónde se dirige el diácono permanente en las Iglesias particulares de Latinoamérica  ha sido enriquecedor para mí. Deseo agradecer al DEVYM la invitación a tomar parte en este Congreso y a todas y todos ustedes por su testimonio muy enriquecedor, muchas gracias.

 

Diác. Gonzalo Eguía Cañón

Invitado Especial del DEVYM al Segundo Congreso

Referente Nacional del CIDAL en España

Itaicí, San Pablo, Brasil, mayo de 2011